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Un gastrólogo advierte de los tres hábitos más dañinos al preparar café

Un especialista en aparato digestivo señala que ciertas costumbres extendidas al preparar y consumir café pueden perjudicar la salud digestiva, aunque la bebida en sí puede formar parte de una dieta equilibrada.

Nigdy nie dodawaj do kawy. "Wątroba ci za to podziękuje"
Gastroenterolog ostrzega: nigdy nie dodawaj tego do kawy
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El café puede integrarse sin problema en una dieta saludable, pero la forma en que se prepara y se consume marca una diferencia sustancial para el sistema digestivo. Así lo sostiene un gastrólogo que ha identificado tres hábitos frecuentes entre los bebedores de café que conviene revisar y, en la medida de lo posible, abandonar.

El especialista insiste en que no se trata de renunciar a la bebida, sino de corregir rutinas que muchas personas repiten a diario sin ser conscientes de sus efectos. La clave está en la preparación y en el momento del día en que se ingiere, dos factores que condicionan cómo el organismo recibe la cafeína y el resto de compuestos del café.

Entre las prácticas señaladas, el gastrólogo apunta a la costumbre de consumir café en ayunas como una de las más extendidas y, a la vez, más agresivas para el estómago. La ingesta de la bebida sobre un estómago vacío puede aumentar la producción de ácido gástrico y favorecer molestias como ardor, reflujo o sensación de pesadez en personas predispuestas a problemas digestivos.

Otro de los hábitos que el especialista desaconseja tiene que ver con la preparación excesivamente concentrada. Los cafés muy cargados, ya sea por un uso generoso del grano o por métodos de extracción intensos, elevan la cantidad de compuestos que irritan la mucosa gástrica. La recomendación pasa por moderar la concentración y optar por preparaciones más suaves cuando el objetivo es cuidar el aparato digestivo.

El tercer patrón que el gastrólogo invita a revisar es la costumbre de alargar el café durante horas o de tomarlo muy caliente. La temperatura y el ritmo de consumo influyen en cómo se tolera la bebida, y las temperaturas extremas pueden resultar agresivas para las paredes del estómago y del esófago. Dejar que el café repose unos minutos antes de beberlo es una medida sencilla que puede marcar diferencias.

El mensaje de fondo no es demonizar el café, sino entender que la manera de prepararlo y de consumirlo forma parte de la ecuación. La bebida, recuerda el especialista, puede tener cabida en una alimentación equilibrada siempre que se atiendan estas tres advertencias y se escuchen las señales del propio cuerpo.

Para quienes conviven con digestiones delicadas, reflujo o gastritis, estos ajustes resultan especialmente relevantes. Pequeños cambios en la rutina —desplazar el café a después del desayuno, reducir la intensidad de la preparación o moderar la temperatura— pueden aliviar molestias sin necesidad de eliminar por completo una de las bebidas más apreciadas en la vida cotidiana.