El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha presidido este miércoles en La Línea de la Concepción (Cádiz) el acto de demolición de la Verja de Gibraltar, una barrera física que durante décadas ha separado el territorio español del Peñón. «Hoy cae el último muro de Europa continental», ha declarado el jefe del Ejecutivo, quien ha calificado la jornada como un momento histórico para la región y para las relaciones entre España, Reino Unido y Gibraltar.
El acuerdo, alcanzado tras varios años de negociaciones posteriores al Brexit, establece un marco de cooperación estable que busca garantizar la convivencia, la prosperidad económica y la seguridad en la zona. Sánchez ha subrayado que el pacto no altera las posiciones de soberanía de las partes: España mantiene su reivindicación histórica sobre Gibraltar, mientras que el Reino Unido y las autoridades gibraltareñas conservan su postura sobre el estatus del territorio. Sin embargo, el tratado incluye, por primera vez en la historia, el reconocimiento explícito de la existencia de las «autoridades gibraltareñas».
El presidente ha destacado que el acuerdo beneficiará directamente a unos 15.000 trabajadores que cruzan a diario la frontera, de los cuales el 70% son de nacionalidad española y representan la mitad de la fuerza laboral gibraltareña. «La verja era una herida abierta para los miles de trabajadores que cruzaban cada día sin saber cuánto tardarían en llegar a su puesto de trabajo», ha señalado Sánchez, quien ha comparado la barrera con otras fronteras físicas terrestres que han separado familias durante generaciones.
En el plano operativo, una vez que el pacto entre en vigor, España ejercerá las competencias Schengen en el puerto y el aeropuerto de Gibraltar. Sánchez ha garantizado que su Gobierno velará por «la seguridad de la frontera exterior europea y el pleno control de visados». Asimismo, se ha referido a la libre circulación de mercancías: «Se establece una unión aduanera entre la Unión Europea y Gibraltar y se alcanza una convergencia fiscal de manera indirecta que pondrá fin a los desequilibrios históricos».
El acuerdo también contempla la apertura del aeropuerto de Gibraltar al tráfico civil mediante un modelo de gestión compartida. En materia laboral, Sánchez ha asegurado que las prestaciones por desempleo de los trabajadores transfronterizos quedarán garantizadas, sus pensiones estarán protegidas y podrán complementarse hasta los mínimos españoles, eliminando los retrasos en los cobros derivados de la descoordinación administrativa. Además, cualquier ciudadano de la Unión Europea con residencia legal en España podrá ejercer una actividad por cuenta ajena en Gibraltar sin discriminación y en igualdad de condiciones.
El presidente ha anunciado la creación de un fondo social destinado a promover la cohesión y la solidaridad entre Gibraltar y el Campo de Gibraltar. Este fondo se financiará con recursos de la Unión Europea y del Reino Unido, y se centrará en acciones concretas en formación, empleo y oportunidades para los jóvenes de la zona. «Estamos abriendo un nuevo tiempo, sin duda alguna lleno de oportunidades para los más de 300.000 andaluces que viven en el Campo de Gibraltar», ha afirmado Sánchez.
Durante su intervención, el jefe del Ejecutivo ha hecho referencia al mito de las columnas de Hércules, que según la tradición marcaban el límite del mundo conocido. «Hoy abrimos una nueva era para el Campo de Gibraltar de prosperidad compartida», ha insistido, añadiendo que se trata de «poblaciones que jamás vivieron de espaldas». Sánchez ha concluido que el diálogo ha sido posible «sin renunciar a los principios que cada uno legítimamente tiene», y ha definido la posición de España en la cuestión de Gibraltar como «alineada con el interés nacional» y con «el pleno respeto al derecho internacional».
El acto de demolición de la Verja ha contado con la presencia de autoridades locales y representantes de las administraciones implicadas, en un ambiente que el presidente ha calificado de «historia de la buena». Con este paso, se pone fin a una frontera física que, según Sánchez, había generado «familias separadas por unos metros de metal» y generaciones que «crecieron pensando que no había una solución posible». «Por supuesto, había solución», ha rematado el presidente, «eso es lo que hemos hecho».