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Rian Johnson encarga a su director de fotografía una app de cámara RAW para iPhone

El director de Knives Out lanza Chromagraph Camera, una aplicación para iPhone diseñada junto a su colaborador de toda la vida, Steve Yedlin, que aplica el mismo procesamiento de imagen que usan en sus películas.

Rian Johnson ha llevado la estética de sus películas a la palma de la mano. El director y guionista, dos veces nominado al Oscar, presentó esta semana Chromagraph Camera, una aplicación para iPhone con la que el público puede grabar vídeo y fotografía con un tratamiento de imagen similar al que se emplea en sus rodajes. El encargo del diseño recayó en Steve Yedlin, director de fotografía con el que Johnson lleva casi tres décadas trabajando detrás de la cámara.

Según explicó el propio Johnson, la app «utiliza el mismo procesamiento de imagen que usamos» en sus películas, un enfoque que el cineasta ha defendido durante años en su obra, desde Brick hasta las entregas de Knives Out. La propuesta apunta a trasladar al teléfono móvil el tipo de control sobre el color y la textura que suele reservarse a los equipos profesionales de cine, sin que el usuario necesite conocimientos técnicos avanzados para aprovecharlo.

El lanzamiento reúne dos rasgos que definen la trayectoria de Johnson: la colaboración sostenida con un mismo equipo creativo y el interés por la forma en que se construye la imagen. Yedlin, responsable de la fotografía de buena parte de la filmografía del cineasta, aporta el conocimiento técnico que da forma a esa estética. Que ambos hayan trabajado juntos durante casi treinta años explica por qué el proyecto se apoya en un lenguaje visual ya probado en pantalla antes que en una herramienta genérica.

La iniciativa se inscribe en una tendencia más amplia de la industria audiovisual, en la que cineastas y profesionales de la imagen buscan acercar sus recursos creativos al público general a través de aplicaciones móviles. Los smartphones han multiplicado en los últimos años la capacidad de grabar en calidades antes inalcanzables fuera de un plató, pero la mayoría de usuarios sigue recurriendo a filtros automáticos que aplanan el resultado. Una app que ofrece un flujo de trabajo cercano al de un rodaje profesional responde a esa demanda de control, y permite a los aficionados experimentar con un lenguaje visual que hasta ahora estaba reservado a producciones de gran presupuesto.

Para los aficionados a la fotografía y al vídeo doméstico, el atractivo está en poder fotografiar y grabar en formato RAW, que conserva una cantidad de información de la imagen muy superior a la de los formatos comprimidos habituales, y después decidir el tratamiento final. Esa flexibilidad en la postproducción es precisamente lo que los directores de fotografía ajustan en cada película, y ahora queda al alcance de quien quiera jugar con el resultado desde su bolsillo.

Chromagraph Camera llega, por tanto, como un puente entre el cine y el consumo diario de imágenes. Más allá de la anécdota de un director que pone su nombre a una aplicación, el proyecto muestra cómo el oficio de la dirección de fotografía puede convertirse en una herramienta accesible para quien quiere mirar y grabar el mundo con una sensibilidad cinematográfica.