El curso político arranca en el Congreso con una batalla sin cuartel entre el Gobierno y la oposición a cuenta de la crisis fronteriza de Ceuta. Ocho ministros comparecerán ante la Cámara para dar cuenta de la mayor emergencia migratoria documentada en la historia reciente de España, cuando alrededor de 80.000 personas cruzaron la frontera de El Tarajal los días 30 y 31 de julio. El Ejecutivo admite que aún le faltan piezas del puzle para explicar lo ocurrido, pero sostiene que Marruecos colaboró en la resolución de la crisis y rechaza las acusaciones de que el país vecino organizara la entrada masiva.
Fuentes de La Moncloa aseguran que las comparecencias servirán para desterrar bulos y desmontar el argumentario político del PP, que junto a Vox ha endurecido su discurso y exige al Gobierno medidas como la devolución de los menores no acompañados, una opción que chocaría con la legalidad vigente. El Ejecutivo, por su parte, prefiere señalar a actores internacionales como Estados Unidos, Rusia o Israel, que según el Gobierno han tratado de capitalizar lo sucedido para dañar la imagen exterior de España. «Que a la internacional ultra le faltó tiempo para expandir por redes sociales las imágenes de Ceuta y azuzar el caos no es una conjetura, de eso sí que tenemos constancia», explican desde el Ejecutivo.
La oposición, mientras tanto, ve en esta crisis una oportunidad para atacar al Gobierno. El PP ha anunciado que exprimirá al máximo las comparecencias, después de que los ministros rechazaran acudir a las sesiones extraordinarias convocadas en el Senado. En la Cámara alta, los senadores de PP, Vox y Junts ya acusaron al Gobierno de la «invasión» de Ceuta, aunque evitaron criticar a Marruecos. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, llegó a decir que «honradamente» no cree que Marruecos tenga que pedir explicaciones, unas declaraciones que le obligaron a matizar después.
El Gobierno descarta por ahora la comparecencia del presidente Pedro Sánchez y asegura que los ministros implicados en el gabinete de crisis —Defensa, Justicia, Sanidad, Exteriores, Interior, Migraciones, Infancia e Igualdad— intentarán ofrecer una explicación detallada de lo sucedido. «Nos faltan piezas en ese puzle», admiten en el Ejecutivo, aunque sostienen que los avisos previos solo referían «unas cuantas decenas de chavales entrando a nado, como mucho». Sobre Marruecos, el Gobierno insiste en que la comunicación es constante y que el país vecino ayudó en el retorno inmediato de 70.000 personas y en impedir que algo similar volviera a ocurrir.
La crisis humanitaria sigue sin resolverse: miles de personas migrantes permanecen en las calles de Ceuta, mientras los socios europeos presionan para que ninguna persona salga de una ciudad autónoma ya desbordada. El PP, por su parte, confía en que este sea el principio del fin para el Gobierno de Sánchez y para el PSOE de cara al inminente ciclo electoral. La estrategia de la oposición es de acoso y derribo total, y las comparecencias de esta semana serán la primera gran prueba de fuego de un curso político que se presenta especialmente convulso.