El líder de Vox, Santiago Abascal, ha abierto la puerta a una reforma de la Constitución si logra sumar con el PP una mayoría suficiente en el Senado. Lo ha hecho durante una comparecencia en A Coruña, donde su acto de apertura de curso político en la Plaza de María Pita derivó en enfrentamientos entre antidisturbios y colectivos antifascistas, con al menos un detenido, varios heridos leves y una reportera gráfica trasladada al hospital por un corte en una pierna.
Abascal respondió con ambigüedad cuando se le preguntó por la posibilidad de modificar la Carta Magna. «Si hay alguna propuesta de ese tipo durante la campaña, la conocerá», afirmó, tras señalar que «en este momento» el único objetivo de un posible acuerdo con el PP es repetir en la Cámara alta «lo que los españoles pueden hacer que ocurra en el Congreso». Esa mayoría de derecha y ultraderecha permitiría, «entre otras cosas», que el Tribunal Constitucional deje de estar «secuestrado», según su interpretación.
El candidato de Vox a la Presidencia del Gobierno evitó dar detalles sobre las negociaciones con el PP para el Senado y marcó distancias con el proceso que atribuye al PSOE y a Frente Amplio. «Hay que ser muy serio. No vamos a hacerlas en público, Vox va a estar a la altura de las circunstancias y cuando haya noticias, se las daremos. Únicamente comunicaremos el resultado», zanjó. Tampoco quiso confirmar si aplicaría «la motosierra» en un hipotético Ejecutivo de España, al considerar que los recortes pueden «quedarse cortos» en algunos ámbitos y ser «excesivos» en otros.
En clave internacional, Abascal se refirió a su «amigo y aliado político» Javier Milei, con quien no se reunirá esta vez durante la visita del presidente argentino a España. «Veo que hay una gran preocupación», aseguró, antes de explicar que su «prioridad» era estar con los simpatizantes en la precampaña. Sí mantendrá una «comunicación» con Milei para darle la bienvenida. También rechazó respaldar la promesa de «sacrificio» a los españoles del líder del PP, Alberto Núñez Feijóo: para Abascal, los ciudadanos «ya han sido suficientemente sacrificados en el altar de la ambición de Pedro Sánchez durante esta legislatura» y hay que darles «soluciones, no pedirles más sacrificios».
La comparecencia, convocada como una «declaración a los medios», se convirtió en una especie de mitin en el que los gritos de los simpatizantes de Vox interrumpieron las palabras de Abascal. A pocos metros, separados por una docena de furgonetas policiales, miles de antifascistas convocados por Galiza Nova, la Coordinadora Juvenil Socialista y la peña deportivista Riazor Blues esperaban el desarrollo del acto. La tensión estalló después de que Abascal abandonara la plaza: a los petardos y bengalas siguieron empujones, insultos y el lanzamiento de huevos y mecheros, lo que desencadenó las primeras cargas.
Los antidisturbios dispararon bolas de goma y botes de gas pimienta, mientras los manifestantes respondieron con sillas y mesas de las terrazas de los bares de la zona. La refriega se extendió hacia la iglesia de San Jorge y la plaza del Marqués de San Martín, donde se produjeron fuertes enfrentamientos y varios jóvenes fueron identificados por los agentes. Los manifestantes se concentraron después en la cuesta a la espera de una carga que no llegó. La policía mantuvo la formación hasta las dos de la tarde, cuando regresó a María Pita para retirarse entre cánticos de «el pueblo unido jamás será vencido» y nuevas pedradas, respondidas con más pelotas de goma. Las últimas carreras alcanzaron la Praza do Humor y el Mercado de San Agustín.