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Carmen Mola regresa con «Los Huérfanos», una novela negra sobre el crimen organizado en Marbella

El trío de guionistas tras el seudónimo Carmen Mola publica «Los Huérfanos», un thriller que retrata el lado oscuro de Marbella y la Costa del Sol como centro del crimen organizado internacional.

El seudónimo más famoso de la novela negra española vuelve a las librerías. Jorge Díaz, Agustín Martínez y Antonio Mercero, los tres guionistas que desde 2017 firman como Carmen Mola, publican «Los Huérfanos» (Planeta), una novela que se adentra en el lado oscuro de Marbella y en las redes criminales que operan en la Costa del Sol.

La presentación de la novela ha tenido lugar en la plaza de los Naranjos, en el corazón del casco antiguo de Marbella, y el recorrido ha continuado hasta Puerto Banús, donde en la ficción se ubica «The Orphans», un pub irlandés que sirve de cuartel a un clan criminal llegado de Belfast. La elección del escenario no es casual: los autores sostienen que la realidad supera a la ficción cuando se trata de describir el entramado mafioso que se ha asentado en la zona.

«Por desgracia, creo que hay mucha realidad», explica Agustín Martínez. «Nosotros, a la hora de documentar la novela, tiramos mucho de artículos de periódico sobre cosas que han pasado aquí, en Marbella, Málaga, Estepona, Benalmádena... toda esta zona de la Costa del Sol, donde realmente se han establecido un montón de clanes, mafiosos de todo el mundo. Desde este mundo sumergido y paralelo a la realidad de Marbella se dirige el crimen organizado de prácticamente todo el mundo».

Para documentarse, los autores contaron con la colaboración de la Guardia Civil. Jorge Díaz relata que primero les recibieron en Madrid para explicarles cómo se gestionan estos asuntos en la Costa del Sol y después les guiaron por «la Marbella más oscura», donde ha habido tiroteos y detenciones. «Muchas veces piensas en los lugares de la maldad y piensas que van a ser sitios sombríos y sitios muy especiales, pero no, puede ser la terraza de una heladería. Entonces ves lo cerca que estamos del mal y, a la vez, lejos», añade.

Antonio Mercero incide en esa misma idea: «A mí lo que más me sorprende es la naturalidad y lo visible. Cuando te señala un bar donde ahora mismo hay gente tomándose un café, en esa terraza seguramente que hay un montón de mafiosos».

La trama de «Los Huérfanos» arranca en un orfanato de Belfast, donde tres niños marcados por la violencia se crían y forjan un vínculo que los convertirá, ya de adultos, en los dueños de un imperio criminal que se extiende hasta la Costa del Sol. Sus nombres son Trevor Strummer, Liam Burke y Chris Griffin. En paralelo, la familia Pastor y la misteriosa Hermana Mei se cruzan en una historia de poder, venganza y heridas que nunca terminan de cerrarse.

La novela se estructura en dos partes, como un iceberg. «No está todo en la superficie, en lo que está pasando en la actualidad de Marbella; hay algo muy grande que también hace falta contar para entenderlo», señala Agustín Martínez. El objetivo, subraya, es que el lector comprenda a los personajes: «¿Por qué los huérfanos son como son? ¿Por qué están haciendo lo que hacen? El vínculo que les une, porque no son hermanos de sangre y, sin embargo, se tratan como familia».

Esa reflexión sobre la familia recorre toda la novela. Jorge Díaz explica que en el libro conviven tres tipos de familias que no responden a lo esperado. «Por las circunstancias de las que vienen, los huérfanos son los que están más unidos. Y los que esperas que pasen la Navidad juntos, que son los Pastor, realmente tienen una tensión mucho más grande entre ellos. Y después, la Hermana Mei, que respeta la tradición y le da exactamente igual lo que pasa, porque, si la tradición dice que debe haber castigo, lo ejerce aunque no esté de acuerdo».

Con «Los Huérfanos», Carmen Mola cierra una etapa y abre otra. Tras la saga de la inspectora Elena Blanco, que concluyó con «El Clan», y las incursiones en el thriller histórico con «La Bestia» y «El Infierno», el trío regresa al género que les dio la fama con una historia que, advierten, tiene una base real que no conviene ignorar. «Que el lector no piense que nos hemos vuelto locos, porque tiene una base que sí existe», concluye Agustín Martínez.

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