El distrito madrileño de Carabanchel recupera uno de sus edificios históricos más singulares. La Villa de San Miguel, un palacete de estilo neomudéjar construido en 1894 que permaneció abandonado desde los años noventa y que sufrió un incendio en 2006, ha completado su reconstrucción y se prepara para iniciar una nueva etapa como espacio cultural para los vecinos. El Ayuntamiento de Madrid ha finalizado las obras y los trámites necesarios para incorporar el inmueble al patrimonio municipal.
La rehabilitación ha supuesto una inversión de 230.000 euros y ha permitido rescatar una construcción que, pese a estar incluida en el Catálogo de Edificios Protegidos del Plan General de Ordenación Urbana de Madrid de 1997 con grado de protección integral, se encontraba en un estado de ruina casi total. La Comisión Local de Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid estableció la obligación de reconstruir el edificio respetando el proyecto original y recuperando sus fachadas para preservar sus valores patrimoniales. El inmueble ya estaba abandonado en 1997 y su deterioro se agravó considerablemente tras el incendio de 2006.
La historia de la Villa de San Miguel se remonta a finales del siglo XIX. Fue Miguel Rovira Montenegro quien la levantó en 1894 sobre la antigua casa-jardín de sus padres y la bautizó con el nombre de su patrón. La villa seguía la estética neomudéjar, con ladrillo visto, un cuerpo central rematado por un tejadillo y una galería acristalada en la parte posterior. La sobriedad del exterior contrastaba con unas estancias interiores decoradas con maderas nobles, artesonados, pinturas murales y tapices, reflejo de aquellas villas de recreo que la aristocracia y la burguesía construyeron en Carabanchel durante la segunda mitad del siglo XIX.
El palacete vivió una breve etapa cinematográfica en los años sesenta. El edificio sirvió como escenario de 'La busca' (1966), la adaptación de la novela de Pío Baroja dirigida por Angelino Fons y protagonizada por Jacques Perrin, Emma Penella y Sara Lezana, junto a intérpretes como Hugo Blanco y Lola Gaos. Antes de esa etapa, entre los años cincuenta y setenta, la antigua residencia de verano se transformó en un recinto educativo gestionado por la Escuela Apostólica.
La parcela donde se levanta la villa tiene además una vinculación histórica con la familia Cabarrús. Algunas fuentes sitúan allí una fábrica de jabones de Francisco Cabarrús y, presumiblemente, una residencia de recreo que su hija Teresa recordaría como Château Saint-Pierre. El edificio forma parte de una parcela de titularidad municipal destinada a equipamiento básico educativo.
Con la reconstrucción completada y la inscripción en el Registro de la Propiedad formalizada el pasado marzo, el Ayuntamiento prevé convertir la Villa de San Miguel en un nuevo espacio cultural para Carabanchel. El delegado de Urbanismo, Medio Ambiente y Movilidad, Borja Carabante, anunció en redes sociales que la joya de finales del XIX se devolverá pronto a los vecinos para actividades formativas y culturales. Así, el distrito recupera una construcción que a lo largo de más de un siglo ha sido residencia de recreo, centro educativo, escenario cinematográfico y, durante décadas, un inmueble abandonado.