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Los World Food Photography Awards premian fotos gastronómicas de Halloween

El concurso internacional de fotografía gastronómica reúne imágenes que convierten la comida en escenarios de magia, humor y misterio con motivo de Halloween.

La comida se viste de fantasía para Halloween. Las fotografías seleccionadas en los World Food Photography Awards convierten banquetes, postres y platos cotidianos en escenas de misterio, metamorfosis y pequeños sustos, con un resultado que combina arte e ilusión.

Entre las imágenes destacan tartas de calabaza con aspecto inquietante, grisines que parecen zombis, rebanadas de pastel que parecen escaparse del plato y velas encendidas que proyectan sombras teatrales sobre la mesa. En algunas composiciones, los chefs aparecen con ideas extravagantes en la cabeza, reforzando la sensación de juego y de puesta en escena. Cada escena parte de un alimento reconocible, pero el encuadre, la luz y el color lo transforman en otra cosa: un personaje, un hechizo o una advertencia.

El concurso, considerado el más grande dedicado a la fotografía gastronómica, demuestra cómo un tema tradicionalmente festivo puede convertirse en un lenguaje visual propio. Las obras muestran que la mirada del fotógrafo puede hacer que un alimento deje de ser solo un producto para convertirse en un símbolo o en una historia. Muchas de las piezas se apoyan en el contraste entre lo dulce y lo macabro, un recurso que la fiesta de Halloween ha popularizado en la cocina doméstica y en la repostería.

La selección de estas fotografías ofrece también una lectura cultural de Halloween. Más allá de los disfraces y las calabazas, la celebración se apoya en la mesa, en el intercambio de dulces y en la costumbre de compartir la comida como parte del ritual. Al llevar esos códigos al terreno de la fotografía profesional, el concurso muestra cómo la gastronomía puede servir de vehículo para contar tradiciones, humor y emociones compartidas.

Para el lector, las imágenes funcionan como una inspiración práctica: sugieren maneras de decorar una mesa festiva con recursos sencillos, como iluminar con velas, jugar con formas inesperadas o presentar un plato de manera teatral. La tendencia confirma que la fotografía de alimentos ya no se limita a mostrar un plato apetecible, sino que busca construir narraciones visuales capaces de atraer a un público amplio y de generar conversación en redes sociales.