Más de una década después de que le diagnosticaran su enfermedad, la vista de Dame Judi Dench ha terminado por apartarla de los escenarios y de la pantalla. La oscarizada actriz ha revelado que ya no puede hacer teatro ni cine tras el diagnóstico de degeneración macular asociada a la edad (DMAE), que recibió en 2012.
Según sus propias palabras, « no puedo hacer una obra de teatro » y « no puedo hacer una película », y añadió que ya no puede subirse a un escenario. La pérdida progresiva de visión le ha impedido seguir trabajando en una profesión que ha marcado buena parte de su carrera, y su testimonio pone el foco en el impacto real que esta enfermedad tiene sobre la vida cotidiana de quienes la padecen. La declaración llega en un momento en que la actriz ha hecho pública una situación que hasta ahora se había conocido solo de forma parcial, lo que ha despertado el interés de sus seguidores y de la prensa especializada.
La DMAE afecta a la mácula, la zona central de la retina que permite ver con nitidez los detalles, leer o reconocer rostros. Se asocia sobre todo a personas de edad avanzada, y en el caso de Dench su evolución ha sido lo bastante intensa como para obligarla a abandonar el trabajo interpretativo. Esa decisión confirma que la enfermedad, lejos de ser una molestia leve, puede alterar de manera profunda la relación de una persona con su oficio, sus rutinas y su forma de estar en el mundo.
Dench, una de las actrices británicas más reconocidas de su generación, ha construido una trayectoria que abarca el teatro shakespeariano, la televisión y el cine internacional. Sus declaraciones sobre su estado de salud llegan en un momento en que el público sigue de cerca su figura, y su franqueza sobre las limitaciones que le impone la enfermedad ha generado interés entre sus admiradores. Una trayectoria tan larga y variada hace que el cierre de su etapa profesional activa tenga un peso especial para la industria británica del espectáculo.
Otra entrevista publicada por un medio británico recoge que la actriz ha hablado también del papel que más la aterrorizó a lo largo de su carrera, un recuerdo que ilustra cómo su relación con el oficio ha cambiado con el tiempo. Aunque el enfoque de sus declaraciones más recientes se centra en la pérdida de visión, el contexto de esa conversación muestra a una actriz que reflexiona sobre su trayectoria con honestidad. Ese contraste entre la memoria de los inicios y la realidad presente de su salud da forma a una imagen de una intérprete que hace balance de su carrera sin ocultar sus limitaciones.