Wireva

Michael Dougherty explica el diseño de Sam, la mascota de Halloween de Trick 'r Treat

El director de Trick 'r Treat habló en una masterclass en Provo, Utah, sobre cómo creó a Sam, el personaje y mascota que se ha convertido en símbolo de su universo de Halloween.

El director Michael Dougherty, responsable de Trick 'r Treat, reveló detalles del proceso creativo detrás de Sam, el personaje que funciona como sello visual y mascota recurrente de la película. Sus declaraciones se produjeron durante una masterclass moderada por Variety en Provo, Utah, organizada junto al festival de cine de género FilmQuest. El encuentro reunió a aficionados al terror y a la cultura de Halloween interesados en conocer de primera mano cómo se construye una figura tan reconocible dentro de una película de culto.

Dougherty explicó que Halloween es su festividad favorita, una afición que arrastra desde la infancia. Recordó con cariño las noches de talla de calabazas junto a su padre y las salidas a pedir dulces, momentos que, según relató, sembraron su interés por la fecha. Ese interés se fue ampliando hacia el cine de terror y hacia los temas relacionados con lo oculto, un territorio que terminó dando forma a su enfoque sobre la celebración. Para el director, la relación con la festividad no es solo nostálgica: es el marco desde el que plantea buena parte de su trabajo.

En ese contexto, Sam se ha consolidado como la figura más reconocible del universo de la película. Dougherty describió el trabajo de diseño del personaje como una labor hecha por puro entusiasmo, y lo resumió con una frase que define su enfoque: lo hizo « estrictamente por la pasión, estrictamente por el arte ». Ese planteamiento explica en parte por qué el personaje ha trascendido la pantalla y acompaña a la película como emblema recurrente, presente en la estética y en la forma en que el público la recuerda.

Las decisiones sobre la apariencia de Sam responden a una idea central de la película: que los elementos más sencillos de la tradición de Halloween, como una calabaza o un disfraz, puedan convertirse en algo inquietante. Dougherty subrayó que el personaje debía resultar familiar y, al mismo tiempo, transmitir una sensación de amenaza contenida, un equilibrio que ha sido clave para que la mascota funcione tanto en el filme como en su promoción. Esa combinación de lo cotidiano y lo perturbador es, según su planteamiento, la base de la identidad visual de la obra.

El encuentro en Provo también sirvió para situar el trabajo de Dougherty dentro de una tradición de cine de género que valora los detalles de diseño y la construcción de personajes con identidad propia. Las notas disponibles no recogen cifras de taquilla ni reacciones específicas del público al personaje, por lo que el foco queda en el proceso creativo y en la voluntad del director de tratar Halloween como un territorio personal. Su testimonio ofrece así una mirada directa sobre cómo una película de culto puede construir su propio icono y mantenerlo vivo años después de su estreno.