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España golea a Austria y avanza invicta a octavos del Mundial

La selección española derrotó contundentemente a Austria en su mejor partido del torneo, con actuaciones destacadas de Lamine Yamal, Oyarzabal y Baena. El equipo llega invicto a octavos de final sin haber recibido ningún gol en cuatro partidos, consolidándose como uno de los favoritos.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OU.

La selección española de fútbol firmó su actuación más convincente en el Mundial al golear a Austria en un partido clave para la clasificación a octavos de final. El equipo dirigido por Luis de la Fuente mostró un juego coral que tuvo como figuras principales a Lamine Yamal, Mikel Oyarzabal y Álex Baena, en un encuentro donde la defensa volvió a demostrar su solidez al mantener la portería a cero por cuarto partido consecutivo.

España llega invicta a la siguiente fase, un logro que adquiere mayor relevancia si se considera el complicado inicio del torneo. Tras un debut accidentado contra Cabo Verde y un juego irregular en los primeros tres partidos, el equipo ha ido creciendo hasta encontrar su mejor versión justo en el momento decisivo. La vigente campeona de Europa ha demostrado por qué muchos equipos prefieren evitarla en los cruces eliminatorios.

Lamine Yamal, el joven extremo de 18 años que ya es una estrella planetaria, fue el motor ofensivo del equipo desde el primer minuto. En la jugada inicial del partido ya había robado un balón y probado al portero austriaco, anunciando lo que vendría después. El jugador del Barcelona fue una pesadilla constante para la defensa rival, especialmente para Laimer, lateral del Bayern Munich considerado entre los mejores de Europa en su puesto. Incluso cuando no tenía el balón, su presencia generaba superioridad numérica para España en otras zonas del campo, ya que los rivales se veían obligados a marcarlo con dos jugadores.

El primer gol llegó tras una jugada elaborada por la izquierda. Pau Cubarsí, otro joven talento que no llega a los veinte años, cortó un ataque austriaco y el balón llegó a Pedri, quien abrió el juego hacia Baena. El centrocampista, destacadísimo en este Mundial, envió un centro preciso que remató Oyarzabal, el delantero de la Real Sociedad que se ha convertido en la estrella discreta del equipo. Con este tanto, el ariete sumó 28 goles con la selección española, consolidándose como el máximo goleador en la era De la Fuente.

Antes del descanso, España estuvo a punto de ampliar la ventaja en dos ocasiones durante la misma jugada. Primero, con un lanzamiento de falta de Baena que se estrelló en el larguero. El posterior remate de Lamine Yamal fue repelido por el portero austriaco en una intervención de mérito. El equipo dominó la primera parte al ritmo que marcaban Pedri, Rodri y Dani Olmo, generando numerosas ocasiones de gol y sometiendo a la defensa rival a un constante asedio.

En la segunda mitad, Austria realizó cambios ofensivos y decidió presionar más arriba en busca del empate. Sin embargo, esta situación provocó que emergiera la mejor versión del equipo español, aquella basada en el juego de toque que caracteriza a la selección desde que dejó atrás los años de la furia española. Este estilo no solo generó más oportunidades de ataque, sino que también neutralizó por completo el peligro austriaco. El equipo rival solo logró realizar tres centros laterales en todo el partido, que sus delanteros remataron de cabeza sin inquietar a Unai Simón.

La solidez defensiva ha sido una de las claves del éxito español en este Mundial. En cuatro partidos, el equipo no ha recibido ningún gol, un dato que refleja el trabajo colectivo y la disciplina táctica. Más allá de los nombres que lucen en los titulares, como Olmo, Lamine, Oyarzabal y Baena, el equipo destaca por una defensa solidaria que presiona sin descanso y no escatima ayudas ni esfuerzos. Esta es la razón última por la que una selección con fama de frágil en defensa se ha convertido en una de las más difíciles de batir.

El partido contra Austria también tuvo una curiosidad histórica relacionada con el otro encuentro del grupo. En el último minuto del partido que clasificó a Austria, las aficiones austriaca y argelina celebraron un gol al mismo tiempo. Los austriacos porque lograban la clasificación, y los argelinos porque evitaban enfrentarse a España en octavos, prefiriendo medirse a Suiza. Esta situación recordó al conocido como «biscotto» del Mundial de España 82, cuando Alemania Federal y Austria acordaron un resultado que eliminó a Argelia. Sin embargo, en esta ocasión no hubo pacto: Argelia marcó en el minuto 92 y celebró la victoria, demostrando que fue fruto del juego y el azar propios de los mundiales.

Con esta victoria, España espera ahora conocer a su rival en octavos de final, que saldrá del grupo donde se encuentran Portugal y Croacia. El equipo llega en un momento de forma ascendente, con la confianza reforzada y con la sensación de que aún puede mejorar. La dosificación de jugadores clave como Lamine Yamal y Oyarzabal por parte del cuerpo técnico parece estar dando sus frutos, permitiendo que lleguen en plenas condiciones a los partidos decisivos.

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