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Muere Anthony Page, director de teatro y televisión ganador de un Tony, a los 90 años

El director británico Anthony Page, ganador de un premio Tony por su montaje de 'Casa de muñecas' en Broadway en 1997 y dos veces nominado al Emmy, ha fallecido a los 90 años en una residencia de Londres. Su carrera abarcó el teatro, el cine y la televisión durante más de cinco décadas.

El director británico Anthony Page, ganador de un premio Tony por su producción de «Casa de muñecas» en Broadway en 1997 y dos veces nominado al Emmy por telefilmes en la década de 1970, falleció el 11 de septiembre en una residencia de cuidados de Londres. Tenía 90 años. La noticia ha sido confirmada por su representante de prensa.

Nacido en 1935, Page desarrolló una extensa carrera como director de escena, cine y televisión que se prolongó durante más de cinco décadas. Su versión de la obra de Henrik Ibsen «Casa de muñecas» le valió el Tony a la mejor dirección de una obra de teatro en 1997, un reconocimiento que consolidó su prestigio en el circuito de Broadway. La producción, que se estrenó en el Belasco Theatre de Nueva York, fue aclamada por la crítica y se convirtió en uno de los montajes más recordados de esa temporada teatral.

Antes de ese hito, Page ya había dejado huella en la televisión británica y estadounidense. En los años setenta recibió dos nominaciones al Emmy por su trabajo en telefilmes de gran prestigio, lo que le permitió trabajar con algunos de los intérpretes más destacados de la época. Su capacidad para adaptar textos complejos a la pantalla pequeña le granjeó el respeto de la industria tanto en Reino Unido como en Estados Unidos.

A lo largo de su trayectoria, Page alternó el teatro con el cine y la televisión, un perfil versátil que le permitió abordar desde clásicos del repertorio universal hasta proyectos contemporáneos. Su nombre quedó vinculado a producciones de alto perfil en el West End londinense y en Broadway, donde trabajó con actores de primera línea y contribuyó a definir el estilo de la dirección teatral anglosajona de finales del siglo XX.

La noticia de su muerte ha comenzado a circular en los círculos teatrales y audiovisuales, donde se recuerda su rigor y su elegancia a la hora de dirigir. Page falleció en una residencia de cuidados en Londres, ciudad donde residía y donde desarrolló buena parte de su carrera. Tenía 90 años.

Su legado incluye una amplia filmografía y una lista de montajes escénicos que marcaron época. La combinación de su formación británica con su experiencia en la industria estadounidense le permitió moverse con soltura entre ambos mundos, algo que sus colegas han destacado en numerosas ocasiones. Con su fallecimiento, desaparece una de las figuras que mejor encarnó la conexión entre el teatro de texto y la ficción televisiva de calidad.

Las reacciones a su muerte se han sucedido entre quienes trabajaron con él, que subrayan su capacidad para descubrir matices en los guiones y su trato cercano con los actores. Page deja una obra que abarca desde el drama clásico hasta la comedia, y que sigue siendo estudiada en escuelas de interpretación y dirección.