La firma de moda francesa Coperni ha cesado sus operaciones después de ocho años de actividad, según han anunciado sus cofundadores, Sébastien Meyer y Arnaud Vaillant, a través de Instagram. El cierre llega tras un enfrentamiento con Tomorrow Ltd., su accionista mayoritario y distribuidor, a la que los fundadores acusan de haber dejado de pagar las cantidades que debía a la marca. La noticia supone el final de un proyecto que había ganado visibilidad en la escena internacional de la moda desde su relanzamiento.
La relación entre ambas partes venía deteriorándose desde hacía meses. En febrero de 2026, Coperni decidió no presentar colección en la Semana de la Moda de París, en un gesto que reflejaba el deterioro del vínculo con su socio. En marzo, Tomorrow Ltd. fue vendida a Progetto 11, matriz de The Level Group, sin que se haya hecho público el precio de la operación. Según la información disponible, los fundadores habrían presentado ofertas para tomar el control de la firma, que fueron rechazadas. Es decir, el cambio de propiedad del distribuidor no abrió una vía de salida para los creadores, que se quedaron sin capacidad de decisión sobre el futuro de su propia marca.
En junio de 2026, Coperni entró en concurso de acreedores, y un tribunal de París concedió a la empresa la protección correspondiente. No se han informado los términos del procedimiento ni su desenlace, y tampoco se ha precisado si los fundadores planean algún proyecto futuro. La combinación de impagos, la pérdida de control y el procedimiento judicial dibuja un escenario en el que la firma quedó atrapada entre su dependencia financiera de un accionista y la falta de alternativas para reconducir la situación.
El caso tiene también una dimensión que va más allá de Coperni. Tomorrow Ltd. posee una participación mayoritaria en Martine Rose, marca británica que canceló la producción de su última colección. Posteriormente, la propietaria anunció que produciría la colección de otoño-invierno 2026 de Martine Rose, un movimiento que contrasta con la situación de la firma francesa y que muestra cómo las decisiones de un mismo grupo pueden tener consecuencias muy distintas según la marca afectada.
Coperni nació en 2013 y sus fundadores, que se conocieron en la escuela Mod'Art International de París, fueron directores creativos de Courrèges a partir de 2015. La marca fue relanzada en 2018, con una identidad basada en la experimentación con materiales y técnicas poco habituales. Entre sus creaciones más conocidas figura el vestido pulverizado que lució Bella Hadid en el desfile de primavera de 2023, una pieza que se convirtió en uno de los looks más comentados de la temporada. La firma también desarrolló el Air Swipe Bag, fabricado con un aerogel de sílice derivado de tecnología de la NASA, y la línea C+, de prendas de «carewear» con una mezcla de probióticos y prebióticos, una propuesta que combinaba diseño y un discurso sobre el bienestar.
El cierre de Coperni pone de relieve la fragilidad financiera de muchas marcas independientes que dependen de socios o distribuidores para sostener su producción y su presencia comercial. Cuando estos vínculos se rompen, las firmas creativas pueden perder en poco tiempo tanto su capacidad operativa como el control sobre su nombre y su trabajo acumulado durante años.