La entrevista concedida por el expresidente del Gobierno José Luis Rodríguez Zapatero en TVE ha provocado una oleada de reacciones en el Congreso de los Diputados, donde la mayoría de los grupos políticos coinciden en que sus explicaciones sobre el caso Plus Ultra han sido insuficientes. Mientras el Partido Socialista mantiene su respaldo al exmandatario, la oposición y los socios del Ejecutivo consideran que las aclaraciones ofrecidas dejan más dudas que certezas.
El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, fue uno de los primeros en pronunciarse tras la intervención de Zapatero. En declaraciones a los medios en los pasillos del Congreso, Feijóo afirmó que el expresidente «no ha contestado a nada, ni ha defendido a sus hijas». Según el líder de la oposición, «el señor Zapatero tiene más problemas hoy que ayer». Feijóo también vinculó la estrategia del expresidente con la del actual jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, a quien acusó de haber utilizado a Zapatero para desviar la atención pública: «Sánchez ha usado a Zapatero para distraer a la opinión pública sobre que todo es una injusticia. El señor ZP no debería haber hecho lo que le ha mandado Sánchez».
Uno de los aspectos que más críticas ha suscitado es el origen de las joyas encontradas en el despacho de Zapatero, valoradas en 1,3 millones de euros. Tanto el PP como Vox han puesto el foco en este punto. La portavoz del PP en el Congreso, Esther Muñoz, calificó la entrevista de «tomadura de pelo» y señaló que Zapatero «no ha respondido de dónde son las joyas, ni el origen, ni por qué no las tributó». Por su parte, la portavoz de Vox, Pepa Millán, acusó al expresidente de «seguir sin explicar el origen de las joyas encontradas en su despacho».
Las críticas no se limitaron a la oposición. Los socios del Gobierno también expresaron su descontento. El portavoz de Sumar en el Congreso, Alberto Ibáñez, de Compromís, consideró que las explicaciones de Zapatero «siguen siendo insuficientes» y que «sigue decepcionando y no está a la altura de lo que espera el pueblo progresista». Ibáñez también cuestionó el supuesto cobro de 400.000 euros por parte de la empresa de las hijas de Zapatero por trabajos de maquetación de informes: «Puede aportar todos los contratos que quiera, pero cobrar 400.000 euros por maquetar un documento en este país no debería ser algo normal».
El portavoz de ERC, Gabriel Rufián, aunque reconoció su «muy buena» relación personal con Zapatero, afirmó que el expresidente «tiene pocas explicaciones o cero explicaciones para según qué cosas». Rufián criticó especialmente que Zapatero calificara las joyas de «regalo de cortesía personal», y señaló que «un regalo de cortesía es una cesta de Navidad». En cuanto al respaldo cerrado del PSOE, Rufián indicó que no le ve «alternativa» al partido.
El único partido que ha mostrado un apoyo sin fisuras es el PSOE. La portavoz socialista, Montse Mínguez, aseguró que en el partido han visto a Zapatero «sincero y convencido» y que «cuenta con la confianza plena del Partido Socialista». El portavoz en el Congreso, Patxi López, fue más allá y pidió respeto a la presunción de inocencia, recordando que «quien tiene que demostrar la acusación es quien acusa». Desde Moncloa también se ha transmitido un mensaje de respaldo al expresidente.
La entrevista de Zapatero se produjo en un contexto de creciente presión política y mediática por el caso Plus Ultra, que investiga presuntas irregularidades en el rescate de la aerolínea y la posible implicación del expresidente. Aunque Zapatero negó cualquier actuación ilegal, sus explicaciones no lograron disipar las dudas entre la mayoría de los grupos parlamentarios. La sesión parlamentaria de este jueves, la última del curso político, estuvo marcada por el seguimiento en directo de la entrevista a través de los móviles de los diputados en los pasillos del Congreso.
El caso Plus Ultra ha generado un intenso debate sobre la ética pública y la transparencia en la gestión de los fondos de rescate. Mientras el PSOE defiende la inocencia de Zapatero y pide que se respete la presunción de inocencia, la oposición y los socios del Gobierno exigen más aclaraciones, especialmente sobre el origen de las joyas y los pagos a la empresa de sus hijas. La polémica amenaza con prolongarse durante el próximo curso político, con el expresidente en el centro de la controversia.