Antonio Garamendi será reelegido el próximo 1 de octubre como presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE) por tercer mandato consecutivo y por aclamación, sin ningún rival que dispute su liderazgo. El empresario vasco, nacido en Getxo en 1958, afronta esta nueva etapa al frente de la gran patronal española en un contexto político mucho más hostil que el de su llegada al cargo en 2018, cuando encabezaba su perfil en redes sociales con una fotografía sonriente junto al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez.
Licenciado en Derecho y proveniente de una familia de empresarios, Garamendi ha desarrollado una larga carrera como dirigente empresarial. Fue uno de los fundadores y primer presidente de la Asociación de Jóvenes Empresarios del País Vasco (Ajebask) en 1996, y ha ocupado la presidencia de la Confederación Española de Jóvenes Empresarios (Ceaje) y de la Confederación Iberoamericana de Jóvenes Empresarios (Cije). También presidió la Comisión de Energía de CEOE y la organización empresarial del Metal (Confemetal), así como la patronal de las pequeñas y medianas empresas (Cepyme), hasta que logró alcanzar la presidencia de CEOE tras el catalán Juan Rosell.
Su perfil ha sido definido tanto por personas próximas como por quienes discrepan de él como alguien de «trato fácil», «afable» y «simpático», con una ideología «conservadora» en lo económico pero «moderada» dentro de la patronal, frente a otros perfiles más situados en la derecha o la ultraderecha. Esa afabilidad inicial con la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, y el Gobierno progresista se fue diluyendo ante las críticas externas —con una dirección del PP de Pablo Casado abiertamente hostil en varias ocasiones— y también internas, que alimentaban perfiles más duros como el del granadino Gerardo Cuerva, expresidente de Cepyme, que quería disputarle el puesto al frente de CEOE.
El año pasado, Garamendi planteó un liderazgo alternativo a Cuerva en Cepyme, lo que abrió una guerra directa y pública, poco frecuente en la patronal, en la que finalmente salió vencedora su candidata, Ángela de Miguel. Cuerva no se presentó finalmente a la carrera electoral de CEOE. De este modo, el próximo 1 de octubre, Garamendi será revalidado como presidente por tercera vez por aclamación, sin ningún rival.
El líder empresarial ha endurecido claramente el tono respecto al Gobierno y a Yolanda Díaz, a la que acusa de haber «dinamitado» el diálogo social por firmar varios acuerdos solo con los sindicatos —como las subidas del salario mínimo— ante las negativas de la patronal, y por haber legislado en solitario varias medidas laborales. Frente a una larga lista de pactos en su inicio al frente de CEOE, ahora está sumido en una sequía de acuerdos con el Gobierno y los sindicatos, en un contexto de espera ante las próximas elecciones.
Garamendi también ha defendido que la labor de representación empresarial debe ser remunerada. Como presidente de Cepyme se asignó un sueldo de 120.000 euros anuales, según publicó El Confidencial, lo que enfadó a varios empresarios. Después, ya al frente de CEOE, volvió a generar polémica con un salario muy superior, de casi 400.000 euros anuales en 2023. El dirigente defendió su retribución como una decisión «privada» y «en libertad», y tildó las críticas de «campaña de descrédito» contra los empresarios.
En su faceta de representación institucional, Garamendi ha impulsado junto a la exministra de Trabajo Fátima Báñez, a través de la Fundación CEOE, un cómic para niños de Primaria protagonizado por un duende llamado Olegario, con el objetivo de fomentar vocaciones empresariales. «Hay que concienciar a la sociedad de que haya más vocaciones empresariales», defiende en el perfil de su cuenta en X, que ahora muestra una fotografía de apertura con el rey Felipe VI en un acto institucional.