La última entrega de Strictly Come Dancing, el popular concurso de baile de la BBC, ha generado una oleada de reacciones negativas entre los seguidores del programa a causa de una de sus coreografías. En concreto, la rutina inspirada en la película Zootropolis 2 y acompañada por música de Shakira no logró conectar con el público, que no tardó en manifestar su descontento a través de las redes sociales. La emisión, que forma parte de la temporada actual del formato, se vio marcada por este momento que muchos espectadores consideraron fuera de lugar o poco acertado.
El número, que combinaba referencias a la secuela animada de Disney con el característico estilo musical de la artista colombiana, pretendía ser uno de los platos fuertes de la noche. Sin embargo, lejos de generar entusiasmo, la propuesta recibió críticas mayoritarias por parte de la audiencia, que expresó su opinión en plataformas digitales. Los comentarios coincidieron en señalar que la elección temática y la ejecución de la coreografía no estuvieron a la altura de lo que se espera del concurso, conocido por sus altos estándares de producción y por la conexión que suele lograr con los telespectadores.
Strictly Come Dancing es uno de los programas de entretenimiento más longevos y seguidos de la televisión británica, con una base de fans muy activa que no duda en pronunciarse sobre cada detalle de la competición. En esta ocasión, la reacción negativa se centró específicamente en la rutina de Zootropolis 2, lo que evidencia lo sensible que es la audiencia a la hora de valorar las propuestas creativas del formato. La producción del programa no ha emitido por el momento ninguna declaración al respecto, pero el revuelo generado en redes sociales refleja el impacto que este tipo de decisiones tiene en la percepción pública del espacio.
La vinculación de Strictly con grandes franquicias cinematográficas y con artistas de primer nivel no es nueva. El programa ha recurrido en otras ocasiones a bandas sonoras de películas y a éxitos musicales para construir sus coreografías, buscando atraer a un público más amplio y mantener el interés de la audiencia semana tras semana. No obstante, cuando la combinación no funciona, el rechazo de los seguidores puede ser inmediato y masivo, como ha sucedido en esta ocasión. La expectación en torno a Zootropolis 2, una de las secuelas más esperadas del cine de animación, añadía un componente de actualidad que, sin embargo, no fue suficiente para convencer a los espectadores.
El descontento se ha convertido en el tema central de conversación entre los fans del programa en las horas posteriores a la emisión. Las críticas no se dirigieron únicamente a la selección musical o al vestuario, sino también a la propia concepción de la rutina, que muchos consideraron deslavazada y sin la energía habitual de las mejores actuaciones de la temporada. Este tipo de reacciones, aunque negativas, forman parte de la dinámica habitual de un concurso que vive de la interacción constante con su público y que mide su éxito tanto en audiencia como en conversación social.
De cara a las próximas galas, queda por ver si el programa ajusta su enfoque creativo o si, por el contrario, mantiene la línea que ha provocado este episodio de descontento. Lo que parece claro es que la audiencia de Strictly Come Dancing sigue siendo extremadamente vocal y no duda en expresar sus preferencias, un factor que la producción debe tener en cuenta para preservar la fidelidad de unos espectadores que, en esta ocasión, no han dudado en señalar que la rutina inspirada en Zootropolis 2 y Shakira no estuvo a la altura de sus expectativas.