Wireva

Sylvain Chomet niega el uso de IA en su cortometraje animado para Dior con Robert Pattinson

El director de «El triplete de Belleville» rechaza las acusaciones de haber usado inteligencia artificial generativa en un corto de seis minutos para la firma de moda y asegura que todo fue dibujado a mano.

El director francés Sylvain Chomet ha salido al paso de las acusaciones que señalan el uso de inteligencia artificial generativa en un cortometraje animado encargado por Dior. Según sostiene el cineasta, cuatro veces nominado al Óscar y responsable de títulos como «El triplete de Belleville» y «El ilusionista», la pieza se realizó de forma enteramente manual. «Todo fue dibujado a mano», afirma en una declaración exclusiva a Variety.

El corto, de unos seis minutos y de tono caprichoso, cuenta con un reparto de voces encabezado por Robert Pattinson. Lo acompañan Rihanna, Josh O'Connor, LaKeith Stanfield, Louis Garrel y Camille Cottin. Las acusaciones sobre el uso de IA proceden de críticos y observadores de la red, y no han sido confirmadas por ninguna fuente independiente. Chomet, por su parte, insiste en que el proceso creativo fue artesanal, con dibujo tradicional de principio a fin, y su respuesta busca dejar claro que no existió ningún atajo digital en la fase de producción de imagen.

La polémica se inscribe en un debate más amplio sobre el papel de la inteligencia artificial en la animación y en la publicidad de lujo. Muchas marcas han empezado a incorporar herramientas generativas en sus campañas, y eso ha generado recelo entre artistas que temen por el valor del trabajo manual y por la transparencia sobre los métodos empleados. En ese contexto, la defensa pública de un autor con una trayectoria tan reconocida en la animación artesanal adquiere un peso particular, porque Chomet es una de las voces más citadas cuando se habla de animación dibujada a mano en el cine europeo contemporáneo.

Chomet ha construido buena parte de su carrera sobre la animación dibujada a mano, un estilo que ha defendido frente a la creciente automatización de la industria. Sus películas se caracterizan por el detalle gráfico y por una atmósfera melancólica y humorística, rasgos que el director vincula precisamente al oficio tradicional. Su rechazo a cualquier atajo digital encaja con esa identidad autoral, y por eso la discusión sobre el corto de Dior se lee también como una discusión sobre la coherencia de su obra.

El caso se produce además en un momento en que la industria del cine de animación observa con atención cómo se integran las herramientas generativas en la producción. Para muchos profesionales, la clave no es solo el resultado final, sino la trazabilidad del proceso: qué partes se dibujaron, qué partes se automatizaron y quién asumió cada tarea. Esa distinción es la que, según los críticos que plantean las dudas, debería quedar clara en piezas comerciales de esta envergadura.

Hasta el momento, ni Dior ni los responsables del corto han detallado públicamente el procedimiento de producción para responder a las críticas. La declaración de Chomet es, por ahora, la postura principal del entorno creativo de la pieza. La discusión sobre la autoría y los métodos de la animación publicitaria seguirá, sin duda, en el centro de la conversación en torno a estos proyectos, y cualquier aclaración posterior de la marca o del equipo técnico será determinante para cerrar la polémica.

Same event, other desks

Story file →