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Ben Affleck advierte de que el acoso a «Digger» llevará a los estudios a hacer más películas homogéneas

El actor y director Ben Affleck sale en defensa de «Digger», el filme de Tom Cruise con malos resultados en taquilla, y advierte de que castigar las propuestas arriesgadas empujará a Hollywood hacia productos más seguros y uniformes.

Ben Affleck ha salido en defensa de «Digger», la película de Tom Cruise que atraviesa un complicado recorrido en taquilla, con una advertencia dirigida a quienes la están criticando con dureza. Según el actor y director, castigar públicamente este tipo de propuestas solo empujará a los grandes estudios de Hollywood a producir películas «malas» y homogéneas, carentes de personalidad y de riesgo creativo.

El argumento de Affleck no se centra en la calidad del filme, sino en las consecuencias que puede tener para la industria el hecho de que el público y la crítica castiguen de forma sistemática los proyectos que se salen de la fórmula. En su opinión, si las majors interpretan que las apuestas arriesgadas solo generan rechazo, la respuesta más probable será refugiarse en productos seguros, repetitivos y diseñados para no molestar a nadie. Es decir, un cine cada vez más uniforme.

La intervención de Affleck se produce en un momento en el que «Digger» acumula malos resultados en la taquilla y se ha convertido en objeto de burla en redes y en buena parte de la conversación pública. El actor no ha defendido la película por su valor artístico, sino que ha puesto el foco en el mensaje que la industria extrae de un fracaso comercial cuando este se convierte en un espectáculo colectivo.

Su postura se suma a la de otras figuras conocidas que también han respaldado el filme de Cruise. Entre ellas destaca el músico Neil Young, que ha llegado a describir «Digger» como «la mejor película que he visto nunca». Este tipo de apoyos, procedentes de nombres con peso en la cultura popular, contrastan con la frialdad de la taquilla y con el tono burlón que ha dominado parte de la conversación digital.

El caso de «Digger» ilustra una tensión recurrente en Hollywood: la dificultad de sostener proyectos que no responden a los patrones habituales del gran estudio. Cuando una película con un nombre reconocido y un presupuesto elevado no funciona en cines, la lectura más extendida suele ser que el riesgo no compensa. Affleck sostiene precisamente lo contrario: que ese cálculo conduce a un empobrecimiento progresivo de la oferta.

La advertencia del actor no es una defensa aislada de un título concreto, sino una reflexión sobre el ecosistema en el que se toman las decisiones. Si los estudios concluyen que solo lo previsible y lo homogéneo tiene cabida, las propuestas que intentan algo distinto tendrán cada vez menos espacio. El resultado, según su diagnóstico, sería un catálogo más plano y menos capaz de generar fenómenos culturales duraderos.

Por ahora, «Digger» sigue siendo el centro de un debate que mezcla taquilla, crítica y cultura de redes. Lo que está en juego no es solo el destino comercial de un filme, sino el tipo de películas que los grandes estudios decidirán financiar en los próximos años. La intervención de Affleck añade una voz de peso a esa discusión y sitúa el foco en una pregunta incómoda para la industria: si el público castiga el riesgo, ¿quién se atreverá a asumirlo?

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