La Unión Europea vuelve a recomendar a los hogares que tengan preparado un kit de emergencia capaz de cubrir al menos 72 horas sin ayuda externa. El nuevo aviso llega unos dieciocho meses después de la primera recomendación en este sentido, y en esta ocasión Bruselas añade un elemento nuevo: pide también enseñar a los niños a manejar situaciones de crisis, de modo que la preparación sea familiar y no solo individual.
El detonante inmediato ha sido una serie de incidentes recientes. A mediados de octubre, unos ciberataques golpearon supermercados en Francia, Bélgica y Países Bajos. Según la información disponible, los piratas informáticos lograron subir de forma remota la temperatura de los sistemas de refrigeración hasta los 50 grados, lo que afectó a unas 700 tiendas francesas. A comienzos de noviembre, los ataques se extendieron a otros nueve países, entre ellos Portugal e Italia, vecinos de España. En Francia también se apuntó contra instalaciones de bancos de sangre, aunque el Établissement français du sang ha señalado que no se ha registrado ningún impacto sanitario.
A esta cadena de ciberataques se suman las alarmas por amenazas de bomba falsas en el transporte aéreo. Un viernes, dieciséis vuelos recibieron avisos de este tipo, cuatro de ellos con destino a Madrid. Ninguna de estas amenazas, que resultaron falsas, justifica por sí sola un cambio de hábitos domésticos, pero la combinación de ambos episodios ha llevado a las autoridades comunitarias a insistir en la preparación ciudadana frente a interrupciones de suministros, de comunicaciones o de servicios básicos.
El kit recomendado incluye alimentos no perecederos, agua, dinero en efectivo, medicamentos, un botiquín de primeros auxilios, una linterna y una radio, artículos de higiene, copias de documentos importantes y ropa de abrigo. En cuanto al agua, la recomendación es de 1,5 litros por persona y día, lo que en un hogar de cuatro miembros supone seis litros diarios solo para beber durante tres jornadas. La idea es que cada familia pueda mantenerse autosuficiente mientras se restablecen los servicios.
El aviso anterior llegó un mes antes del apagón que dejó sin electricidad a buena parte de la península ibérica, un antecedente que hace que la advertencia cobre especial relevancia en España. Aquel episodio mostró cómo una interrupción eléctrica puede afectar a comunicaciones, comercios y transporte al mismo tiempo, y por eso los expertos en protección civil suelen insistir en que la autonomía básica durante unos días es la primera línea de defensa del ciudadano.
La recomendación de Bruselas no tiene carácter obligatorio y se dirige a los Estados miembros y a la población en general. Su objetivo es que cada ciudadano revise periódicamente el contenido del kit, renueve los alimentos y medicamentos caducados y conozca las instrucciones de las autoridades locales. La combinación de amenazas híbridas, ataques informáticos y fenómenos naturales extremos ha reforzado la idea de que la preparación individual forma parte de la resiliencia colectiva europea.