La actriz británica Stephanie Cole, conocida por sus papeles en series como Coronation Street, Waiting for God y Open All Hours, ha fallecido a los 84 años. La noticia ha sido confirmada este viernes, generando una inmediata reacción de pesar en el sector audiovisual del Reino Unido, donde era una de las intérpretes más reconocibles de las últimas décadas.
Nacida en Solihull, Inglaterra, Cole desarrolló una trayectoria que abarcó más de cincuenta años sobre los escenarios y frente a las cámaras. Su versatilidad le permitió transitar con soltura entre la comedia y el drama, convirtiéndose en un rostro habitual de la televisión pública británica. Su papel como Diana Trent en la serie Waiting for God, estrenada en 1990, le valió un amplio reconocimiento popular y la consolidó como una de las actrices cómicas más destacadas de su generación.
En Coronation Street, la longeva serie de ITV, interpretó a Sylvia Goodwin, madre del personaje Roy Cropper, entre 2011 y 2013. Su paso por la ficción fue breve pero intenso: en 2012 recibió el premio British Soap Award a la mejor actriz revelación por dicho papel. Este galardón subrayó su capacidad para integrarse con naturalidad en una producción de emisión diaria y con una audiencia fiel y exigente.
Antes de su consagración en la comedia, Cole había demostrado su talento dramático en Tenko, una aclamada serie de la BBC emitida entre 1981 y 1984 que retrataba la vida de mujeres británicas internadas en campos de prisioneros japoneses durante la Segunda Guerra Mundial. Su interpretación de la doctora Beatrice Mason le otorgó un prestigio que la acompañaría durante el resto de su carrera. También participó en A Bit of a Do, una comedia dramática de Yorkshire Television basada en las novelas de David Nobbs.
Más recientemente, las nuevas generaciones la reconocieron por su papel de la tía Joan en la serie Doc Martin, que protagonizó junto a Martin Clunes entre 2004 y 2011. Su personaje, excéntrico y entrañable, se convirtió en uno de los favoritos del público y le permitió conectar con una audiencia más joven sin renunciar a su estilo interpretativo.
A lo largo de su carrera, Cole compaginó la televisión con una intensa actividad teatral. Trabajó con la Royal Shakespeare Company y participó en numerosas producciones de West End, donde cosechó elogios de la crítica especializada. Su formación escénica le proporcionó una precisión y una presencia que trasladó con éxito a la pantalla, algo que sus compañeros de profesión han destacado en las reacciones a su fallecimiento.
La noticia de su muerte ha provocado una oleada de mensajes de condolencia en redes sociales, donde colegas y admiradores han recordado su talento y su larga contribución a la cultura popular británica. Stephanie Cole deja un legado de interpretaciones que abarcan desde la comedia de situación hasta el drama histórico, consolidándose como una de las actrices más queridas y respetadas de la televisión del Reino Unido.