La nueva serie legal de la BBC, «The Split-Up», ha convertido a Manchester en el escenario principal de su trama, en la que la familia Kishnan se enfrenta en una batalla legal. La producción, que ya está disponible para el público británico, muestra algunos de los rincones más reconocibles de la ciudad y sus alrededores, desde el vibrante Canal Street hasta la solemnidad del Ayuntamiento de Leigh.
La trama sigue a los miembros de la familia Kishnan mientras dirimen sus diferencias ante los tribunales. Ese conflicto familiar y legal es el hilo conductor que lleva a los espectadores por distintos puntos de Manchester, una ciudad que en los últimos años se ha consolidado como uno de los polos de producción audiovisual más activos del Reino Unido. La serie se suma así a una lista creciente de ficciones que eligen la zona para rodar, atraídas por su combinación de arquitectura histórica y espacios urbanos contemporáneos.
Entre las localizaciones confirmadas destaca Canal Street, el epicentro del barrio gay de Manchester y una de las calles más emblemáticas de la vida nocturna y cultural de la ciudad. Su presencia en la serie aporta un contraste visual con los interiores judiciales y los espacios más formales que exige una trama de disputas legales. También aparece el Ayuntamiento de Leigh, un edificio de estilo victoriano situado en la localidad de Leigh, en el Gran Mánchester, que aporta el aire institucional propio de los escenarios judiciales y administrativos.
La elección de estos enclaves no es casual. Manchester y su área metropolitana se han convertido en un imán para rodajes de televisión y cine, gracias a una infraestructura consolidada y a una variedad de paisajes urbanos que permiten recrear desde barrios históricos hasta zonas industriales reconvertidas. Para los espectadores locales, reconocer estos lugares añade un aliciente extra al seguimiento de la serie, que combina el drama familiar con el procedimiento legal.
«The Split-Up» se enmarca en la tradición de ficciones británicas que explotan el enfrentamiento entre miembros de una misma familia como motor narrativo. En este caso, el conflicto se traslada al terreno judicial, lo que permite a la producción alternar escenas de tensión en los tribunales con momentos más cotidianos en las calles de la ciudad. La serie busca así atraer tanto a los aficionados a los dramas legales como a quienes disfrutan de historias de personajes con raíces locales bien definidas.
La apuesta de la BBC por esta producción refuerza la tendencia de las cadenas públicas británicas a rodar fuera de Londres, distribuyendo la inversión audiovisual por distintas regiones del país. Manchester, en particular, ha visto aumentar su peso en la industria en los últimos años, con estudios, equipos técnicos y profesionales del sector asentados en la zona. Ese ecosistema facilita que series como «The Split-Up» puedan rodar en localizaciones reales sin renunciar a los estándares de producción de la televisión británica.
Para el público español, la serie ofrece además una ventana a una ciudad que muchos conocen por su música, su fútbol o su arquitectura, pero menos por su papel como plató habitual de ficciones televisivas. El recorrido por Canal Street y el Ayuntamiento de Leigh funciona como un mapa emocional de la historia, marcando los espacios donde los Kishnan libran sus batallas más personales y públicas.
La ficción ya puede verse en la plataforma de la BBC, y se espera que las localizaciones mostradas generen interés tanto entre los seguidores del género legal como entre los aficionados a descubrir los escenarios reales de sus series favoritas. Manchester vuelve así a demostrar que puede ser mucho más que un fondo: un personaje más en la historia.