La muerte de una trabajadora de un laboratorio especializado en la peste en Siberia ha despertado la alarma internacional. La Organización Mundial de la Salud (OMS) y Estados Unidos han reclamado a Moscú más información para esclarecer lo ocurrido y evaluar el posible riesgo de un episodio que aún presenta importantes incógnitas.
La mujer falleció el pasado 2 de octubre después de ser hospitalizada con una neumonía grave. Rusia sostiene que no se han registrado recientemente casos de peste en la región de Irkutsk y asegura que las personas que estuvieron en contacto con ella ya han completado el periodo de vigilancia sin que se hayan detectado patógenos de alta peligrosidad. Sin embargo, la OMS todavía no conoce qué provocó su muerte.
«La respuesta sencilla es que no sabemos exactamente cómo murió esta persona. Sabemos que tenía neumonía, sabemos que fue un caso fatal y entendemos que se han realizado algunas pruebas de laboratorio, pero no han encontrado el agente causante», ha explicado Maria Van Kerkhove, directora del Departamento de Gestión de Amenazas Epidémicas y Pandémicas de la organización.
Rusia ha trasladado a la OMS que el caso corresponde a una «neumonía adquirida en la comunidad de etiología desconocida» y que no se ha establecido una relación entre la enfermedad y el trabajo de la mujer en el centro de investigación. La organización, sin embargo, considera insuficientes los datos disponibles para completar su evaluación del riesgo. «Las autoridades rusas han respondido. Nosotros hemos vuelto con más preguntas», ha resumido Van Kerkhove.
La OMS también intenta comprobar las informaciones sobre un segundo trabajador con neumonía de origen desconocido y los reportes que apuntan a un posible incidente dentro del laboratorio, incluida la supuesta rotura de un tubo de ensayo. Estos últimos extremos, por ahora, no han sido confirmados.
Preguntada directamente sobre si Moscú podría haber actuado con mayor transparencia, Van Kerkhove contestó: «La respuesta sencilla es siempre sí. Necesitamos información transparente y oportuna de todos nuestros Estados miembros. Es realmente importante no solo para compartir información, sino también para realizar la evaluación del riesgo».
Washington también reclama explicaciones. Funcionarios estadounidenses sostienen que Rusia ha proporcionado poca información y temen que, en caso de existir una enfermedad infecciosa, pueda extenderse dentro del país y más allá de sus fronteras. Donald Trump ha anunciado que tiene previsto abordar el episodio con Vladímir Putin. «Por ahora estamos manteniendo conversaciones muy profundas. Probablemente podremos informar sobre ello mañana», afirmó al ser preguntado por la información que maneja Estados Unidos.
El secretario de Estado, Marco Rubio, también ha calificado la información facilitada por Moscú de «todavía bastante limitada». «Instamos a Rusia a ser transparente y a compartir más información con el mundo para que todos podamos reaccionar de forma adecuada», ha reclamado. Y ha resumido la incertidumbre que rodea el caso: «Quizás no haya nada allí. Quizás sea más grave de lo que pensábamos. No lo sabemos».
La falta de respuestas claras mantiene en vilo a la comunidad internacional, que observa con atención la evolución de un episodio que, por ahora, sigue rodeado de preguntas sin resolver.