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Solo el 13 % de los gatos sufre ansiedad por separación en vacaciones, según un veterinario

El veterinario Carlos Gutiérrez explica que la mayoría de los gatos se relajan cuando sus dueños se ausentan, y solo un pequeño porcentaje padece ansiedad por separación. Ofrece pautas para dejarlos solos durante las vacaciones de forma segura.

Según el veterinario Carlos Gutiérrez, únicamente un 13 % de los gatos experimenta ansiedad por separación cuando sus dueños se van de vacaciones. El resto de los felinos, lejos de sufrir, aprovechan la tranquilidad del hogar para descansar y relajarse. Esta afirmación contradice la creencia extendida de que los gatos siempre se angustian al quedarse solos.

Gutiérrez explica que los gatos, al ser animales territoriales, interpretan las ausencias humanas desde su propia experiencia. En libertad, los felinos dedican gran parte del día a recorrer su territorio para comprobar que todo está en orden y mantener alejados a posibles intrusos. «No resulta extraño pensar que crean que nuestras largas ausencias se deben a que estamos patrullando el territorio para asegurarnos de que nadie lo invada», señala el veterinario. Otra posibilidad es que asocien la salida de casa con la búsqueda de alimento, ya que en la naturaleza capturan una presa solo en tres de cada diez intentos. «Podrían pensar que a nosotros nos ocurre lo mismo, ya que desconocen que existe algo como un supermercado», añade.

El tiempo que un gato puede permanecer solo depende de varios factores, como su edad, estado de salud y personalidad. Durante los primeros seis meses de vida, los gatitos necesitan comer con mayor frecuencia, requieren supervisión constante y demandan más estímulos para su desarrollo. Un gato adulto y sano puede estar solo durante más tiempo, siempre que disponga de agua fresca, comida suficiente y un arenero limpio. Los gatos con enfermedades, tratamientos médicos o necesidades especiales requieren atención más frecuente. Además, cada animal tiene un carácter diferente; algunos son muy independientes y se adaptan sin dificultad a pasar varios días solos, mientras que otros pueden sentirse inseguros o desarrollar ansiedad por separación.

Para dejar a un gato solo en casa durante unos días, Gutiérrez recomienda preparar el entorno adecuadamente. Lo más recomendable es pedir a un familiar, amigo o vecino que acuda a diario. Esta persona debe cambiar el agua, reponer la comida, limpiar el arenero y comprobar que el gato se encuentra bien. Si el animal ya conoce al cuidador, agradecerá algunos momentos de juego e interacción.

La higiene es fundamental: conviene limpiar a fondo el arenero antes de marcharse y, si es posible, colocar un segundo arenero en otra zona de la vivienda. Es imprescindible asegurarse de que el gato tenga acceso a alimento y agua fresca. Los comederos automáticos y las fuentes de agua son una buena opción. Asimismo, dejar juguetes, rascadores o elementos interactivos ayuda a mantener al gato activo y entretenido. Los juguetes que esconden comida o estimulan la exploración contribuyen a reducir el aburrimiento y favorecen su bienestar físico y mental.

Antes de salir de viaje, conviene comprobar que la vivienda sea completamente segura. Hay que cerrar todas las puertas y ventanas, retirar objetos pequeños que el animal pueda ingerir y evitar cualquier espacio donde el gato pueda quedar atrapado accidentalmente. Con estas precauciones, la mayoría de los gatos disfruta de la tranquilidad del hogar mientras sus dueños están fuera, y la experiencia resulta positiva tanto para el animal como para la familia.

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