Las acampadas por el derecho a la vivienda en España, con la de Sol como epicentro, y las marchas estudiantiles en Francia han devuelto al primer plano las demandas de una generación que exige respuestas ante la crisis habitacional, más oportunidades laborales y mejores salarios. Los gobiernos europeos tratan de responder con un mosaico de medidas que abarcan desde ayudas fiscales hasta subvenciones directas para la primera vivienda, pasando por bonos de alquiler y programas de empleo juvenil.
En España, el Gobierno de Sánchez defiende su gestión con el Bono Alquiler Joven, una ayuda directa de 250 euros mensuales durante dos años que suma hasta 6.000 euros por beneficiario. A esta medida se añaden nuevas garantías públicas para el arrendamiento y las líneas del Plan Estatal de Vivienda 2026-2030, enfocado en facilitar el alquiler, la adquisición y la concesión de avales para los jóvenes. Sin embargo, el ritmo de subida del coste habitacional supera ampliamente el de los salarios, lo que ha alimentado las protestas y la convocatoria de una huelga general. La Diputación Permanente del Congreso prevé aprobar al menos uno de los dos decretos destinados a frenar las protestas por la vivienda, después de que el pleno no los validara.
Francia mantiene activa una prestación que subvenciona parte del pago del alquiler para menores de 30 años con contratos de prácticas o formación profesional. A esta ayuda se suman iniciativas públicas, soluciones de alojamiento específico para jóvenes trabajadores y la regulación directa del precio del alquiler en grandes ciudades como París o Marsella. El país galo, una de las sociedades con mayor capacidad de movilización, afronta estas semanas protestas contra los recortes en educación y las reformas de las jornadas lectivas, sin que las respuestas gubernamentales hayan calmado del todo el descontento.
Alemania centra sus actuaciones en la vivienda para estudiantes y aprendices a través del programa Junges Wohnen, dotado con 500 millones de euros para los estados federados a lo largo de este año. El Ejecutivo de Friedrich Merz aprobó en 2025 una reforma de la ley de fomento al estudio que contempla incrementos en las ayudas de vivienda y en las cuantías de apoyo al estudio a partir de 2027. Además, el país no cobra matrícula en las universidades públicas, algo que también ocurre en Francia y Austria.
Italia dispone del programa Bonus Giovani, que establece una bonificación del 100% de las cotizaciones empresariales —hasta un máximo de 500 euros al mes durante dos años— por la contratación indefinida de menores de 35 años. En las regiones del sur, con menor tasa de empleo, la cuantía asciende a 650 euros mensuales. El Gobierno de Meloni también impulsa programas públicos de fomento del emprendimiento juvenil.
Portugal combina exenciones fiscales e incentivos directos. Aplica la exención del IMT —el impuesto que se paga al comprar cualquier inmueble— y del impuesto de sello en la compra de la primera vivienda para jóvenes de hasta 35 años. Esta medida benefició a 60.947 jóvenes en 2025, con un ahorro medio de unos 6.300 euros por inmueble, según datos oficiales. El Gobierno luso introdujo además el esquema fiscal IRS Jovem, amplió las becas para trabajadores-estudiantes y reforzó la oferta de alojamiento estudiantil.
Otros países aplican fórmulas específicas. Chipre otorga subvenciones de 20.000 a 50.000 euros para la compra de primera vivienda en menores de 41 años. Eslovenia subvenciona la contratación indefinida de menores de 30 años con 300 a 420 euros al mes. Croacia y Lituania ofrecen bonificaciones fiscales y ayudas del 10% al 15% para la compra de la primera residencia. Irlanda desarrolla la Youth Employability Initiative y viviendas tuteladas. Bélgica ha flexibilizado el trabajo estudiantil desde los 15 años, elevando el límite a 650 horas anuales.
Grecia, Suecia, Países Bajos, Finlandia, Estonia, Eslovaquia y Dinamarca articulan sus apoyos principalmente mediante programas de formación, empleo, residencia estudiantil o esquemas adaptados de la Garantía Juvenil, con el paraguas de fondos europeos como el Fondo Social Europeo. La Unión Europea cuenta con herramientas propias más allá del Erasmus, como el Cuerpo Europeo de Solidaridad, que ofrece a personas de hasta 30 años oportunidades de voluntariado, empleo y proyectos en causas sociales o medioambientales. DiscoverEU regala bonos de tren gratuitos a jóvenes de 18 años para explorar Europa, y Erasmus Jóvenes Emprendedores financia estancias de intercambio para el desarrollo empresarial.