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Felipe VI muestra su indignación por los sucesos de Ceuta y pide al Estado que garantice la seguridad

El Rey expresa su «gran preocupación e indignación» por los graves acontecimientos de Ceuta y Melilla, reclama medidas para evitar que se repitan y subraya que el Estado debe velar por la seguridad de sus poblaciones.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OU.

Felipe VI ha expresado este sábado su «gran preocupación e indignación» por los graves acontecimientos registrados en los últimos días en Ceuta y, en menor medida, en Melilla, y ha reclamado al Estado que adopte las medidas necesarias para garantizar la seguridad y evitar que estos hechos vuelvan a repetirse. Así consta en un comunicado difundido por la Casa del Rey, en el que el jefe del Estado considera necesario «adoptar todas aquellas medidas que transmitan de forma unida, clara y determinante a las poblaciones de Ceuta y Melilla el apoyo y cariño del resto de España».

Fuentes del Palacio de La Zarzuela explicaron que el monarca está en contacto desde el pasado jueves con el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y con el líder de la oposición, Alberto Núñez Feijóo, que este sábado se desplazó a Ceuta. Felipe VI también ha hablado con los presidentes de las dos ciudades autónomas, Juan Jesús Vivas y Juan José Imbroda, a quienes telefoneó la noche del jueves y la mañana del viernes, respectivamente. A todos ellos, según las mismas fuentes, el Rey ha transmitido «palabras de ánimo y firmeza».

El pronunciamiento del Rey se conoce después de que el presidente del Gobierno remitiera este sábado una carta a la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en la que expresa su «profunda preocupación por la reciente reacción de algunos gobiernos europeos tras el incidente ocurrido en la frontera exterior de la Unión Europea, en Ceuta». Con esa carta, el Ejecutivo busca el respaldo comunitario en plena crisis migratoria en el norte de África.

Los hechos se remontan al jueves, cuando miles de personas cruzaron de forma masiva la frontera en la zona de El Tarajal. La entrada coincidió con la celebración en Marruecos de la Fiesta del Trono, que conmemoraba los 27 años de reinado de Mohamed VI. Una parte de los llegados permanecía todavía en la ciudad, según las informaciones difundidas en los últimos dos días, mientras los vecinos de Ceuta seguían con preocupación la evolución de los acontecimientos.

La crisis ha dejado imágenes de tensión en distintos barrios. Durante las últimas jornadas se han registrado robos, saqueos y ocupaciones de viviendas, y fuentes hospitalarias han confirmado que los servicios de urgencias atendieron apuñalamientos, algunos de carácter grave. Ante la falta de efectivos policiales, grupos de ciudadanos se organizaron en patrullas con bates y porras para tratar de proteger sus calles y acompañar a parte de los recién llegados de vuelta hacia la frontera. En algunas zonas de la ciudad llegaron a oírse disparos durante estos días.

El Gobierno movilizó al Ejército casi nueve horas después del asalto a la valla y de la entrada a nado de miles de personas. Los efectivos desplegados no portaban armas y, en su mayoría, iban provistos de porras, con la misión de guiar los flujos de personas hacia el exterior y el interior de la ciudad sin impedir nuevas entradas. Con el paso de las horas, la presencia militar se extendió al centro urbano para labores de seguridad y para agrupar a contingentes de personas en distintas zonas.

La Casa del Rey subrayó en su comunicado que los hechos se han traducido en «una triste y trágica pérdida de decenas de vidas». En esa línea, el jefe del Estado insistió en que el Estado debe velar por la seguridad de los ceutíes y melillenses y evitar que una situación semejante vuelva a producirse. También pidió que las administraciones actúen de forma coordinada y trasladen un mensaje de unidad y respaldo a las dos ciudades autónomas.

La crisis ha vuelto a poner el foco en la protección de las fronteras españolas y en la cooperación con Marruecos. Las autoridades locales llevaban días advirtiendo de un goteo constante de entradas, a razón de un centenar o doscientos de personas al día, antes de que se desencadenara la avalancha del jueves. La respuesta del Gobierno y el refuerzo de los dispositivos de seguridad han estado en el centro de la atención, y el líder de la oposición se desplazó a Ceuta para seguir la situación sobre el terreno.

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