El puerto de Lekeitio pasó en pocas horas del ruido de una de sus fiestas más conocidas al silencio. Un joven de 20 años murió el sábado 5 de septiembre mientras presenciaba el Antzar Eguna, el tradicional Día de los Gansos, después de sentirse indispuesto y caer desde una valla de unos dos metros de altura.
Los servicios de emergencia acudieron a la zona poco antes de las cuatro de la tarde. El joven entró en parada cardiorrespiratoria y los sanitarios intentaron reanimarlo en el propio recinto festivo. Una ambulancia y dos UVI móviles se desplazaron hasta el puerto, pero las maniobras no consiguieron salvarle la vida. El fallecimiento fue certificado en el lugar.
Hasta ese momento, el Antzar Eguna había reunido a miles de personas en el puerto de la localidad vizcaína. La edición de este año contaba con 112 botes inscritos y se desarrollaba en medio de la expectación habitual de una jornada que ocupa un lugar central en las fiestas de Lekeitio.
La reacción fue inmediata. El Ayuntamiento y la Junta de Antzarrak comunicaron por megafonía la suspensión del resto de los actos oficiales programados para el sábado y pidieron responsabilidad a quienes se encontraban en la localidad. La programación del domingo también fue modificada.
El cambio de ambiente se hizo visible un día después. El domingo 6 de septiembre, a las siete de la tarde, vecinos, familiares y amigos se reunieron frente al Ayuntamiento. La concentración guardó diez minutos de silencio y terminó con un aplauso. Después se realizó una ofrenda floral en el muelle de los Curas, el lugar donde se produjo el fallecimiento.
La escena resumió el contraste que dejó el fin de semana. El Antzar Eguna es una celebración que durante más de tres siglos ha formado parte de la identidad local. La prueba se desarrolla en el puerto y reúne a cuadrillas que llegan en pequeñas embarcaciones para participar en el juego del ganso. La tradición ha cambiado con el tiempo: desde 2024 se utilizan únicamente ejemplares de goma.
También la organización de 2026 había incorporado ajustes. Por primera vez, el Ayuntamiento había dispuesto una zona especial para que personas mayores o con alguna patología pudieran seguir la jornada con mayor tranquilidad. La medida formaba parte de la logística de una fiesta que cada año atrae a un gran número de visitantes y obliga a reorganizar el tráfico y el transporte en el centro de Lekeitio.
La muerte del joven, sin embargo, ocurrió entre el público que seguía la celebración. Las informaciones difundidas al día siguiente apuntaron a que se sintió indispuesto antes de precipitarse desde la valla. No se han hecho públicos más detalles sobre las circunstancias médicas que precedieron a la caída.
Lekeitio hoy sigue marcado por esa pérdida. La fiesta que debía cerrar el fin de semana con música y actos populares quedó interrumpida, y el centro de la localidad se convirtió el domingo en un espacio de duelo colectivo. El Ayuntamiento expresó sus condolencias a la familia y al entorno del joven y destacó la solidaridad mostrada por los vecinos.
En una celebración tan vinculada a la memoria y a la identidad de la villa, la imagen que deja esta edición no es la de las embarcaciones ni la de las alzadas sobre el agua. Es la de cientos de personas quietas frente al Ayuntamiento y la de las flores depositadas en el muelle. La programación podrá retomarse en futuras ediciones, pero el Antzar Eguna de 2026 quedará asociado a una jornada que terminó mucho antes de lo previsto y a un pueblo que cambió la fiesta por el silencio.