El desabastecimiento de tratamientos hormonales para la menopausia y la perimenopausia se ha extendido en España a lo largo de los últimos meses hasta afectar a miles de usuarias. Lo que comenzó con la falta de Lenzetto, un gel de estrógeno natural aplicado con spray y financiado por el Sistema Nacional de Salud, ha derivado en un efecto dominó que alcanza ya a los parches transdérmicos más utilizados. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) reconoce problemas de suministro en varios de estos productos y sitúa su resolución, como muy tarde, en noviembre.
La historia de Rebeca Marín, administrativa de 49 años residente en Cuenca, ilustra el impacto. Tras cuatro años sin apenas descanso nocturno, con sofocos que describía como un cubo de agua caliente sobre la cabeza, fue diagnosticada inicialmente de depresión y tratada con ansiolíticos sin mejoría. Un autodiagnóstico posterior, confirmado por su ginecóloga, reveló que atravesaba la perimenopausia. Encontró alivio con Lenzetto, pero al acudir a la farmacia por su segunda caja se topó con que no había existencias. «Me dicen que no hay, que no lo pueden pedir y que pruebe en otras farmacias», relata. Tras recorrer varias, halló la última caja en un establecimiento alejado de su domicilio.
El Lenzetto era el tratamiento más habitual para las cerca de 300.000 mujeres que siguen terapia hormonal en España, según la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia (AEEM). Su popularidad se explica por su bajo precio al estar financiado y por su uso extendido también entre mujeres trans. Desde marzo, su suministro se interrumpió debido a problemas con el dispositivo de administración, según fuentes de la AEMPS, que confían en recibir nuevas unidades en noviembre. Mientras tanto, la demanda derivada hacia otras alternativas financiadas ha provocado que los parches Bijuva y Estradot 75 empezaran a escasear en agosto, y los Evopad 25 desde principios de septiembre. La propia agencia admite «problemas de suministro puntuales» en estos productos, que las farmacéuticas prevén resolver también en noviembre. Bijuva ya ha normalizado su producción, aunque las restricciones por acumulación de pedidos se mantendrán hasta finales de noviembre.
El cambio forzado de tratamiento tiene consecuencias clínicas. La doctora Carmen Pingarrón, vocal de la junta directiva de la AEEM, explica que estos fármacos están indicados sobre todo para los sofocos, que aparecen de día y de noche y alteran el descanso. «Esa mujer que no descansa luego no rinde en su trabajo ni tiene humor para nada. Les interfiere absolutamente en toda su calidad de vida», señala. Pingarrón advierte además de que el sofoco no es solo un síntoma molesto, sino un signo de riesgo cardiovascular. En el caso de Marín, el paso del gel a los parches le devolvió temporalmente los sudores nocturnos, los dolores de cabeza y el insomnio hasta que su cuerpo se adaptó.
Existen alternativas no financiadas, como el gel Oestraclin, que no tiene problemas de suministro y ha aumentado su producción. El Ministerio de Sanidad contactó con los fabricantes para incorporar estas opciones a la financiación pública, pero, según las mismas fuentes, las empresas no mostraron interés. La AEMPS asegura que trabaja para traer unidades cuanto antes y recuerda que, mientras persista la escasez, existen alternativas como los parches transdérmicos. Para las afectadas, la espera se traduce en incertidumbre y en una vuelta a síntomas que creían controlados.