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La vicepresidenta de Argentina califica a los ingleses de «piratas usurpadores» antes de la semifinal del Mundial

Victoria Villarruel, vicepresidenta de Argentina, llamó «piratas usurpadores» a los ingleses en la víspera de la semifinal del Mundial 2026, vinculando el partido con la disputa por las islas Malvinas. El mensaje generó polémica y se suma a un intercambio diplomático entre el canciller argentino y un exasesor de Margaret Thatcher.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OU.

La vicepresidenta de Argentina, Victoria Villarruel, desató una fuerte polémica en la víspera de la semifinal del Mundial 2026 que enfrenta a la selección albiceleste con Inglaterra, al calificar a los ingleses de «piratas usurpadores» en un mensaje publicado en sus redes sociales. La publicación, realizada horas antes del partido disputado en Atlanta, vincula directamente el encuentro deportivo con la histórica reclamación argentina de soberanía sobre las islas Malvinas.

«Jugamos contra los piratas usurpadores. No es un partido más. No voy a ser políticamente correcta ni pecho frío, contra los ingleses siempre es algo más. Es Malvinas, es el Diego, es la última de Leo y es pararle el carro a los invasores. ¡Aguante Argentina! Porque hasta el último suspiro vamos a reclamar lo nuestro», escribió Villarruel en su cuenta de la red social X. La número dos del presidente Javier Milei reivindica con frecuencia la figura de su padre, Eduardo Marcelo Villarruel, un militar que participó en la Guerra de Malvinas en misiones de inteligencia y combates, y que posteriormente estuvo prisionero de las fuerzas británicas.

El mensaje de la vicepresidenta se produce en un contexto en el que la clasificación de Argentina a las semifinales contra Inglaterra volvió a colocar la cuestión de las Malvinas en el centro de la conversación pública. En paralelo, se registró un intercambio en redes sociales entre el canciller argentino, Pablo Quirno, y Nile Gardiner, exasesor de la exprimera ministra británica Margaret Thatcher, en torno a la histórica disputa por la soberanía del archipiélago del Atlántico Sur.

Gardiner afirmó que la cuestión había quedado «zanjada» tras el conflicto armado de 1982 y sostuvo que las islas «son británicas y siempre lo serán». Quirno respondió citando la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas, aprobada en noviembre de 1982, que estableció que el conflicto bélico no alteró la naturaleza jurídica de la disputa de soberanía e instó a ambos países a reanudar las negociaciones para alcanzar una solución pacífica.

El conflicto de las Malvinas se desató en abril de 1982, cuando el entonces Gobierno dictatorial argentino ordenó una invasión militar de las islas, lo que provocó una respuesta armada del Reino Unido. La guerra se extendió hasta junio de ese año y dejó un saldo de 255 británicos y 649 argentinos muertos. Tras el regreso de Argentina a la democracia en 1983, el país ha mantenido de forma ininterrumpida su reclamación de soberanía sobre las islas en foros internacionales, mientras que la Asamblea General y el Comité Especial de Descolonización de la ONU han reiterado en numerosas ocasiones el llamado a negociaciones bilaterales, sin que el Reino Unido haya aceptado retomarlas.

El enfrentamiento futbolístico entre Argentina e Inglaterra tiene una carga simbólica especial para la sociedad argentina, que interpretó el partido de los cuartos de final del Mundial de México 1986 como una revancha deportiva tras la guerra. En aquel encuentro, Diego Maradona marcó el conocido como «Gol del Siglo» y también el polémico gol con la mano, bautizado como «La Mano de Dios». Argentina e Inglaterra se han enfrentado cinco veces en los Mundiales: Inglaterra ganó en 1962, 1966 y 2002, mientras que Argentina se impuso en 1986 y en 1998, cuando avanzó por penaltis tras un empate 2-2 en los octavos de final.

El Ministerio de Seguridad argentino informó el lunes de que el partido de la semifinal fue catalogado como el de «mayor riesgo» del Mundial 2026. Las autoridades de ambos países, junto con la FIFA y agencias de seguridad estadounidenses, coordinaron un dispositivo especial que incluye accesos diferenciados para las dos aficiones, refuerzos policiales en el estadio y sus inmediaciones, y la prohibición de llevar banderas o elementos con mensajes de odio o contenido político.

La publicación de Villarruel ha reavivado el debate sobre el uso político de los eventos deportivos y ha generado reacciones encontradas tanto en Argentina como en el Reino Unido. Mientras algunos sectores respaldan la postura de la vicepresidenta, otros consideran que mezclar el fútbol con reivindicaciones territoriales puede aumentar la tensión entre las aficiones. El seleccionador argentino, Lionel Scaloni, había expresado previamente su deseo de que el partido se centrara únicamente en lo deportivo, pero el mensaje de la vicepresidenta ha puesto el foco en la dimensión política del encuentro.

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