El Gobierno español ha dejado claro que las tasas y restricciones sobre el comercio marítimo que Estados Unidos propone contra España no son una cuestión bilateral, sino que corresponden al marco de relaciones entre Washington y la Unión Europea. Por ello, el Ejecutivo defenderá los intereses comerciales españoles en coordinación con Bruselas, según han confirmado fuentes gubernamentales.
La Comisión Marítima Federal de Estados Unidos (FMC) ha concluido en un informe que las autoridades españolas han aplicado un trato discriminatorio a los buques con bandera estadounidense. Como consecuencia de la investigación, la agencia federal ha propuesto a la Administración Trump imponer una tasa de 200.000 dólares (unos 180.000 euros) por viaje a los barcos españoles, así como restricciones a la importación de productos de perfumería y cosmética, aceites y grasas, cerámica, y otros artículos relacionados con la piedra, el azúcar y la confitería.
El Ejecutivo español mantiene su compromiso con una relación económica y comercial sólida con Estados Unidos y subraya que la alianza transatlántica es estratégica. España seguirá trabajando para preservar unas relaciones comerciales fluidas y constructivas, buscando la manera de proteger estos vínculos dentro del marco europeo y evitar una mayor escalada que pueda perjudicar al tejido empresarial español y a las relaciones económicas entre ambos socios comerciales.
La investigación de la FMC se inició en diciembre de 2024 para determinar si España creaba condiciones desfavorables para el transporte marítimo al prohibir el acceso a sus puertos a ciertos buques, lo que perjudicaría al comercio exterior estadounidense. El organismo concluyó que Madrid «negó» el acceso a embarcaciones con bandera de Estados Unidos, lo que tiene «graves» consecuencias para la eficiencia y la fiabilidad de la cadena de suministro del transporte marítimo internacional.
A partir de ahora, la agencia recopilará las opiniones del público general para establecer una solución adecuada y permitirá a España presentar sus alegaciones al respecto. Fuentes del Gobierno español han insistido en que «España defenderá sus intereses y los de sus empresas, en coordinación con la Comisión Europea y los Estados miembros, teniendo en cuenta que se trata de una cuestión que se enmarca en las relaciones comerciales entre la Unión Europea y Estados Unidos».
El Ejecutivo también ha reiterado que «mantiene su compromiso con una relación económica y comercial sólida con Estados Unidos, basada en el diálogo, la cooperación y el respeto mutuo», y añade que «seguiremos trabajando, dentro del marco europeo, para proteger estos vínculos y evitar una escalada que perjudique a nuestras empresas y a las relaciones económicas entre ambos países».
La propuesta de la FMC incluye dos conjuntos de medidas correctivas: una tasa por travesía de 200.000 dólares para todos los buques con pabellón español y restricciones a la importación de determinados productos españoles a Estados Unidos. Las categorías afectadas abarcan perfumería y cosmética, aceites y grasas, cerámica, piedra, azúcar y confitería, según el comunicado del organismo.
El Gobierno español estudia las conclusiones del informe y mantiene su posición de que la respuesta debe articularse a través de la Unión Europea, evitando una escalada que dañe los intereses empresariales y comerciales de ambas partes.