El escultor Miquel Navarro, nacido en Mislata en 1945 y una de las figuras más reconocidas del arte valenciano, ha fallecido este domingo en su domicilio de esa localidad a los 81 años. Autor de obras populares como El Parotet o La Pantera Rosa, visibles a diario para miles de ciudadanos que transitan por la capital valenciana, Navarro era considerado uno de los grandes referentes de la escultura contemporánea española.
Según la información publicada, el artista será despedido este lunes en su museo de Mislata, donde se instalará una capilla ardiente junto a sus obras. Después será enterrado en el cementerio de Siete Aguas, junto a su madre. El Ayuntamiento de Mislata ha expresado sus condolencias a la familia y ha decretado tres días de luto oficial por su pérdida.
Navarro era uno de los mayores representantes de la llamada Nueva Escultura Española. En 1986 recibió el Premio Nacional de Artes Plásticas y en 1995 el Premio Nacional de la Asociación de Críticos de Arte ARCO. Era además académico de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Su obra ha podido verse en museos internacionales como el Guggenheim de Nueva York y Bilbao, el Pompidou de París, la Fundación Lambert en Bruselas o el Reina Sofía de Madrid.
El escultor se formó en la Escuela de Bellas Artes de València y comenzó su carrera como pintor, aunque a partir de los años setenta se centró en la escultura, con un estilo inicial que definió como expresionista. En 1980 dio a conocer su trabajo en la escena internacional con una exposición en el Guggenheim de Nueva York. Desde comienzos de la década siguiente amplió su actividad al diseño de escenografías, como en los dos grandes montajes para las obras Vente a Sinapia y Absalón en el Teatro Español de Madrid.
Uno de los ejes de su trabajo fue el 'Territori humà', concebido, en palabras del propio artista, como el modo en que el hombre parcela su espacio para vivir. Hacia 1974 surgió su primera Ciudad, un conjunto de elementos modulares, repetitivos y de formas geométricas que simulan el entramado urbano y generan paisajes que se distribuyen en el espacio a modo de instalación escultórica. Esa relación con el territorio y la complejidad de los espacios habitados fue una constante en su obra, que el complejo museístico describe como basada en la percepción compleja del espacio.
El Ayuntamiento de Mislata lo ha considerado una figura clave de la localidad, por la influencia de su casa taller y por su legado artístico. «Su obra, su compromiso con el arte y su vinculación con Mislata dejan una huella imborrable en nuestra ciudad y en la cultura valenciana», señala el consistorio.