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Martín Presa denuncia amenazas de muerte y niega que el estadio de Vallecas sea inseguro

El presidente del Rayo Vallecano admite un «error administrativo», defiende que el estadio es seguro y asegura que no jugar en Vallecas sería «medio mandarnos a Segunda».

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Martín Presa denuncia amenazas de muerte y niega que el estadio de Vallecas sea inseguro
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El presidente del Rayo Vallecano, Raúl Martín Presa, ha roto su silencio en plena tormenta institucional y ha denunciado públicamente haber sufrido amenazas de muerte. En declaraciones difundidas este miércoles, el dirigente aseguró que desconocidos llegaron a llevar una corona funeraria a su nombre hasta la casa de su madre, un episodio que eleva la tensión en el conflicto que mantiene al club con la Comunidad de Madrid por el estado del estadio de Vallecas.

Martín Presa reconoció que la gestión de la documentación del campo no fue correcta, aunque insistió en que el estadio reúne las condiciones de seguridad necesarias para albergar partidos de Primera División. «Hubo un error administrativo», admitió, en referencia a las irregularidades que llevaron al Gobierno regional a impedir la celebración de encuentros en el recinto mientras se revisa la documentación pendiente.

El máximo dirigente del club franjirrojo lamentó profundamente las consecuencias deportivas que podría acarrear un traslado forzoso y fue tajante al valorar la opción de jugar fuera de su feudo: «Si aquí no jugamos es medio mandarnos a Segunda». Con esta frase, Presa resumió el temor que recorre al entorno del equipo ante una posible sanción que le obligaría a disputar sus partidos como local en otra ciudad durante un periodo prolongado.

El conflicto se remonta a hace aproximadamente una semana, cuando la Comunidad de Madrid ordenó la suspensión de la actividad en el estadio de Vallecas. Desde entonces, el club mantiene un pulso con el Ejecutivo regional, que reclama al Rayo la entrega de una serie de documentos sobre las condiciones del recinto antes de autorizar de nuevo su uso. La situación alcanzó tal grado de bloqueo que el club llegó a impedir la entrada de los operarios de la Comunidad en las instalaciones.

Este miércoles, sin embargo, el Rayo Vallecano permitió el acceso de los técnicos de la Comunidad de Madrid al estadio, un gesto que algunos interpretaron como una primera señal de distensión. La entrada de los operarios se produjo después de una semana de conflicto y abre la puerta a una posible reanudación de las comprobaciones técnicas que el Gobierno regional exige para levantar la suspensión.

Mientras tanto, la afición sigue pendiente de los acontecimientos y el club franjirrojo afronta uno de los momentos más delicados de su historia reciente. La posibilidad de jugar como local en otra sede es vista por el presidente como un golpe casi definitivo para las aspiraciones deportivas del equipo, que milita en la máxima categoría del fútbol español. En el vestuario y en la grada, la consigna es clara: Vallecas debe seguir siendo el fortín del Rayo.

La presión social también se ha dejado sentir. El caso ha generado un intenso debate entre la afición y en los medios deportivos, con opiniones enfrentadas sobre quién es el responsable de la situación. Algunos sectores señalan al presidente por la deficiente gestión administrativa, mientras otros cargan contra la Comunidad de Madrid y sostienen que el estadio es seguro, en línea con los argumentos del propio Martín Presa.

El futuro inmediato del estadio de Vallecas sigue siendo una incógnita. La decisión sobre si el Rayo podrá seguir jugando en su estadio dependerá de los informes técnicos que elaboren los operarios regionales a partir de los documentos que ya pueden examinar. Lo que parece claro, a juzgar por las palabras de su presidente, es que el club hará todo lo posible por evitar un traslado que, en su opinión, podría ser letal para la continuidad del equipo en la categoría.

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