El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha visitado este lunes el puesto de mando avanzado del incendio forestal que desde hace tres días afecta a la Sierra de Espadán, en la provincia de Castellón, y ha lanzado una advertencia a la ciudadanía ante la nueva ola de calor que se aproxima a la Península Ibérica. Durante su visita, Sánchez pidió a los ciudadanos que extremen la precaución, la prevención y que estén muy pendientes de las indicaciones de las instituciones públicas para informarse sobre la evolución de los incendios. El fuego, originado en la Vall d'Uixó, ha arrasado ya 7.200 hectáreas —700 de ellas en las últimas horas—, ha obligado a desalojar a 16.000 vecinos de 18 municipios y ha mantenido confinadas a otras 65.000 personas en tres localidades: la Vall d'Uixó, Onda y Betxí.
Sánchez destacó la «cooperación y colaboración de todas las administraciones» frente al «enemigo común, que es el fuego». El jefe del Ejecutivo subrayó que la «principal prioridad» es «defender la vida de la gente, los núcleos de población» y luchar contra las llamas, y pidió «paciencia y comprensión» a los ciudadanos desalojados o confinados. En este contexto, anunció que el martes el Consejo de Ministros aprobará un real decreto ley que declarará la zona como gravemente afectada por emergencia de protección civil, lo que activará los mecanismos de ayudas. «Se empezará a valorar la magnitud de la catástrofe de estos incendios. Pero también tenemos que hacerlo en la prevención», afirmó. Sánchez reiteró su compromiso de que el Gobierno «estará en la recuperación» e insistió en su propuesta a partidos políticos, agentes sociales y comunidad científica para alcanzar «de una vez por todas» un Pacto de Estado frente a la Emergencia Climática, que permitiría una respuesta «más rápida» y efectos «menos graves».
El presidente de la Generalitat Valenciana, Juanfran Pérez Llorca, que acompañó a Sánchez, elogió el «muy buen trabajo» en la coordinación entre todas las administraciones implicadas en la extinción, especialmente en la primera línea, y agradeció a los alcaldes su comprensión ante las evacuaciones. «El primer día vivimos momentos muy duros», recordó Llorca. «Hemos sido ejemplares en la coordinación en la extinción y pido que lo seamos también en la recuperación. Hemos de pensar en el día después de la extinción, en ayudar a las personas que hayan tenido pérdidas materiales y en recuperar el parque natural». El dirigente autonómico explicó que los técnicos ya han comenzado a medir la calidad del aire y del agua en los municipios evacuados para que, cuando los vecinos puedan regresar, lo hagan «en las condiciones sanitarias adecuadas». Sobre las causas del incendio, Llorca se remitió a la información de la Delegación del Gobierno, que apunta que el fuego no parece obedecer a causas naturales. El presidente valenciano compartió el sentimiento de muchas personas: si se prueba la intencionalidad humana, «que caiga todo el peso de la ley» y que se abra un debate sobre el endurecimiento de las penas contra los «atentados medioambientales».
La alcaldesa de la Vall d'Uixó, Tania Baños, agradeció la colaboración de todas las administraciones para «acabar con el fuego», pero coincidió con Sánchez y Llorca en pedir que «esa fuerza e ímpetu» se mantengan después para la recuperación de la Sierra de Espadán. «Es mucho más que la montaña, es nuestra manera de ser y de entender el territorio», afirmó Baños, que trasladó «tranquilidad, cariño y fuerza» a los vecinos afectados. La regidora aseguró que saldrán adelante, como ya han hecho en otras ocasiones difíciles, con la unión de todas las instituciones.
En un contexto más amplio, Sánchez se refirió a la dramática cifra de más de 170.000 hectáreas calcinadas en lo que va de año en toda España, lo que supone «multiplicar por seis el total» respecto al mismo período del año pasado. El presidente instó a la población a mantenerse alerta ante la nueva ola de calor que se espera en los próximos días, ya que las condiciones meteorológicas adversas pueden agravar la situación de los incendios activos. La visita a Castellón forma parte de una ronda de contactos del Gobierno con las comunidades autónomas más afectadas por los fuegos de este verano, en un año que ya se perfila como uno de los más devastadores en cuanto a superficie forestal quemada.