El activista y influencer Vito Quiles protagonizó el 7 de noviembre de 2026 un acto en la Plaza de África de Ceuta que apenas duró unos quince minutos y que reunió a muy pocos asistentes. Según la información recogida por, el dispositivo policial fue tan numeroso que alrededor de un centenar de agentes superaba en número a los seguidores que acudieron a escucharle.
La jornada estuvo marcada por las restricciones de acceso a la plaza. Según las denuncias recogidas en el reportaje, la policía habría impedido la entrada a personas que percibía como racializadas o de perfil progresista. Vecinos de la ciudad, entre ellos mujeres musulmanas, aseguraron que fueron apartados del espacio público. La activista Hanan Alcalde difundió estas quejas a través de Instagram, y el asunto se convirtió en uno de los ejes de la polémica posterior al acto.
El evento se produjo en un contexto de tensión. Desde colectivos antifascistas se había convocado una contramanifestación contra la visita de Quiles. Aun así, la ciudad permaneció tranquila y no se registraron disturbios durante la jornada. Quiles esperó más de media hora en el interior del Parador antes de dirigirse al público. Después habló el influencer Juan Ruiz, respaldado por grupos de extrema derecha entre los que figura Revuelta, en una intervención que se sumó a la escasa repercusión del acto.
Tras el acto, Quiles atribuyó la escasa afluencia al despliegue policial, lo que convirtió la explicación en uno de los puntos más discutidos de la jornada. Durante su intervención aseguró no tener problema con ninguna religión y afirmó que solo se oponía a los «invasores». Esa distinción no bastó para disipar las críticas por el trato que, según los testimonios recogidos, recibieron algunos vecinos a la entrada de la plaza.
Horas después, Quiles publicó un vídeo desde una embarcación privada, con una cerveza en la mano, en el que sostuvo que había huido de jóvenes de origen marroquí y que existía un supuesto plan para atacar un ferry. Esa afirmación no ha sido confirmada por fuentes oficiales, y la imagen del vídeo, grabada lejos del escenario del acto, alimentó las lecturas críticas sobre el tono de su reacción.
El episodio recuerda la tensión que el activista ya había provocado en la ciudad. Ceuta cuenta con una población en la que alrededor de la mitad es musulmana, y en agosto Quiles fue expulsado por vecinos de la localidad. Su visita de noviembre volvió a situar en el centro del debate la convivencia en una ciudad fronteriza y el uso del espacio público durante las convocatorias políticas, con el despliegue de agentes y las denuncias de exclusión como principales elementos de la controversia.