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Mujeres Caballas lleva a Madrid la protesta por la seguridad en Ceuta

El movimiento Mujeres Caballas, integrado por una veintena de mujeres de distintos ámbitos de Ceuta, convoca este domingo una manifestación en Madrid bajo el lema «Por una Ceuta segura, española y europea». Denuncian un confinamiento autoimpuesto al caer la noche y el colapso sanitario, mientras las cifras oficiales dibujan un panorama distinto.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OÜ.

El movimiento Mujeres Caballas ha convocado para este domingo 25 de octubre una manifestación en Madrid con el lema «Por una Ceuta segura, española y europea». La marcha partirá a las 11:30 de la glorieta del Emperador Carlos V y concluirá en la plaza de las Cortes. Detrás de la convocatoria hay una veintena de mujeres de distintos ámbitos de la ciudad autónoma —enfermeras, fisioterapeutas, maestras, amas de casa, representantes de la Autoridad Portuaria o militares— que compaginan la organización con sus empleos.

Elisabeth Muñoz, enfermera y secretaria general del sindicato Satse en Ceuta, es una de las portavoces. Su jornada empieza a las seis y media de la mañana y no termina antes de medianoche. «Que Ceuta haya dejado de salir en los medios de comunicación no quiere decir que se haya vuelto a la normalidad», resume. El movimiento surgió a partir de la iniciativa de Maxi Lacasa, policía local de Ceuta, que empezó a percibir «el olvido» y temió que la crisis se diera por cerrada. Fue contactando una a una con mujeres conocidas de la ciudad hasta conformar el grupo actual.

La organización subraya su carácter apartidista y pacífico. «No somos ni de un partido ni de otro, ni representamos a nadie. Representamos a Ceuta», insiste Muñoz. Sobre la composición exclusivamente femenina del grupo, explica que busca trasladar que son «gente pacífica» y demostrar que son «madres, hijas y nietas que solo queremos recuperar la normalidad».

La portavoz describe un cambio profundo en la vida cotidiana desde el pasado julio. Habla de un aumento del consumo de ansiolíticos y tilas, y de mujeres que solo salen solas de día y según la zona. «Cuando llega la noche, la ciudad se vuelve totalmente de ellos. En cuanto cae la noche, estamos confinadas, con un confinamiento autoimpuesto», relata. Sostiene que el desalojo de los grandes asentamientos ha dado una «falsa imagen» de normalidad y menciona violaciones «diarias».

Las cifras oficiales conocidas dibujan un cuadro distinto en cuanto a las víctimas. Los juzgados de Ceuta abrieron 37 procedimientos por agresión sexual entre el 30 de julio y el 14 de septiembre, con 39 víctimas: 38 mujeres, 14 de ellas menores. A 31 de agosto, la Fiscalía había contabilizado 23 agresiones denunciadas, todas contra personas inmigrantes, cinco de ellas con penetración. La ministra de Igualdad, Ana Redondo, admitió entonces que las denuncias son probablemente menos que los casos reales. Muñoz alude a todas las víctimas: «También están siendo violados los niños y niñas que han venido a Ceuta».

Donde la portavoz habla con más autoridad es en el terreno sanitario. Según su versión, el hospital universitario, el único de la ciudad, y los centros de salud están «totalmente colapsados». Asegura que los médicos de urgencias encadenan guardias de 24 horas con solo 24 de descanso y que las enfermeras hacen avisos a domicilio «sin seguridad». Su acusación más dura es contra la administración: «Las autoridades sanitarias mienten una y otra vez». Sostiene que muchos contratos presentados como refuerzo por la crisis migratoria solo cubren bajas, vacaciones o permisos que llevaban meses sin cubrirse.

El Instituto Nacional de Gestión Sanitaria (Ingesa) rechaza esa lectura. Afirma haber invertido 1,03 millones de euros en más de cien contratos extraordinarios y cifra en 1.366 los profesionales en activo, frente a las 1.051 plazas de la plantilla orgánica. Lo califica como «la mayor dotación de profesionales de la historia» del área. Muñoz también menciona un «índice altísimo» de enfermedades poco habituales; los informes oficiales registran 15 casos de varicela hasta el 14 de septiembre, 13 de ellos vinculados a la crisis migratoria y ninguno con complicaciones, y la ministra Mónica García elevó a ocho los casos de tuberculosis.

Respecto a la presión migratoria, el Gobierno asegura que entre el 10 de agosto y el 20 de octubre más de 12.700 personas han regresado a Marruecos, y que la mayoría de los adultos que siguen en la ciudad están en recursos habilitados por la Administración General del Estado, con más de 7.400 plazas. El Ejecutivo ceutí de Juan Jesús Vivas calcula que todavía quedan unos 15.000 inmigrantes. Muñoz no da credibilidad a los datos oficiales y apela a lo que ve en la calle: «Solamente tienes que ver la cantidad de personas que hay comprando en las grandes superficies». Mientras tanto, dice, peluquerías y pequeños comercios «se hunden».