Cate Blanchett ha pedido al público que asistió a la representación de Electra/Persona en el National Theatre de Londres que deje de grabar con el teléfono móvil durante las funciones. La actriz australiana se dirigió a los asistentes desde el escenario del Lyttelton Theatre después del saludo final, todavía caracterizada, para advertir de que el uso de los dispositivos durante la obra perjudica la experiencia colectiva.
«Hay pocos lugares en este planeta donde podemos estar simplemente juntos y presentes», dijo Blanchett, según recoge un vídeo difundido en redes sociales. La intérprete reconoció que entiende que al público le guste grabar el saludo final, pero subrayó que esa práctica «lo estropea para el siguiente grupo de personas». La petición, realizada con tono sereno pero firme, se produjo tras la conclusión de una de las funciones del montaje que estos días se representa en la capital británica.
La obra, escrita y dirigida por Benedict Andrews, combina la tragedia Electra, de Sófocles, con Persona, el conocido filme de Ingmar Bergman. Se trata de un proyecto escénico que ha despertado un notable interés en Londres, en parte por la presencia de Blanchett al frente del reparto. La actriz, ganadora de dos premios Oscar, regresa así a los escenarios británicos con un texto que entrelaza dos obras clave de la tradición teatral y cinematográfica europea.
El episodio refleja un debate cada vez más frecuente en el ámbito de las artes escénicas: la convivencia entre el público y los teléfonos móviles. En los últimos años, numerosos teatros han reforzado sus protocolos para limitar el uso de dispositivos durante las representaciones, mientras algunos artistas han denunciado públicamente que las grabaciones y las notificaciones rompen la atmósfera de la sala. La intervención de Blanchett se suma a las voces que reclaman recuperar la atención plena como parte esencial de la experiencia teatral.
La actriz no pidió que se prohibiera el acceso a los teléfonos ni exigió medidas disciplinarias, sino que apeló a la responsabilidad individual de cada espectador. Su mensaje incidió en la idea de comunidad: el teatro como un espacio compartido en el que la presencia de todos sostiene la representación. Esa dimensión colectiva, argumentó, se diluye cuando parte del público opta por mirar la función a través de una pantalla.
El montaje de Electra/Persona continúa en cartel en el National Theatre, uno de los principales centros escénicos del Reino Unido. La combinación de dos textos tan distintos —la tragedia griega y el drama psicológico bergmaniano— ha sido uno de los atractivos de la propuesta, que ha generado expectación tanto entre la crítica como entre los seguidores de la actriz. La intervención de Blanchett ha amplificado además la conversación sobre las normas de comportamiento en los espacios culturales.
No es la primera vez que una figura de primer nivel reclama silencio y atención en un recinto escénico. En los últimos años, varios intérpretes han interrumpido funciones para pedir al público que apague el móvil, y algunos teatros han optado por sistemas de bolsas selladas o por recordatorios más estrictos antes de cada pase. El caso de Blanchett añade un nuevo capítulo a esa discusión, con un mensaje que apela menos a la norma y más a la empatía hacia los demás asistentes y hacia los propios artistas.
La actriz, que ha compaginado a lo largo de su carrera el cine, la televisión y el teatro, ha defendido en distintas ocasiones el valor de la experiencia en directo. Su intervención en el Lyttelton Theatre se produjo después del saludo final, el momento en que muchos espectadores aprovechan para grabar o fotografiar a los intérpretes. Blanchett quiso precisamente distinguir entre ese gesto y el resto de la función, y recordó que la obra pertenece a todas las personas que ocupan la sala en cada pase.