La alfombra roja de los Premios Emmy nunca es un simple trámite previo a la entrega de estatuillas. En su 78ª edición, celebrada en el Peacock Theater de Los Ángeles, las estrellas de la televisión han vuelto a demostrar que la moda es una competición paralela donde no hay premio oficial, pero sí un reconocimiento intangible: entrar en la lista de las mejor vestidas. Vestidos de alta costura, joyas espectaculares y apuestas arriesgadas han protagonizado una noche en la que los aciertos y los tropiezos estilísticos han quedado grabados en la retina.
Entre los looks más celebrados, Zendaya ha vuelto a acaparar todas las miradas con un vestido joya de Custom Prada. La actriz ha apostado por una silueta columna completamente cubierta de aplicaciones, con dos bandas de tejido y pedrería que enmarcan un profundo escote en V y un centro deliberadamente transparente. Una mezcla de elegancia y sensualidad que la consolida como una de las grandes referencias de la noche.
Selena Gómez también ha brillado con luz propia. La estrella ha elegido un vestido de corte sirena metalizado en color dorado de Louis Vuitton, con escote palabra de honor y compuesto por pequeñas piezas rectangulares que permiten el movimiento y le dan forma en la cintura. Joyas discretas y melena suelta han completado un estilismo que la convertía casi en una estatuilla humana.
Nicole Kidman ha optado por la elegancia que la caracteriza con un vestido blanco de largo midi y estructura de Chanel. El diseño presenta un escote en forma de corazón decorado con plumas en el mismo tono que se extienden hasta las mangas, y una sugerente raja en la falda que deja una pierna al descubierto. La actriz ha rematado el look con unos stilettos negros.
Florence Pugh ha sorprendido con un vestido de corte sirena y cola pronunciada, cuerpo en clave de corpiño y escote palabra de honor del que salen unas mangas en tul en tono violeta a juego con la cola. Por su parte, Sarah Pidgeon ha optado por un estilo lencero en color lila, en satén, de corte sencillo y con una discreta cola, completado con una gargantilla discreta. Hassie Harrison ha demostrado que el rojo discreto puede ser sinónimo de elegancia con un vestido de cuerpo efecto corsé, mangas caídas y volumen en el pecho.
Cynthia Nixon ha firmado uno de los estilismos más originales de la noche con un vestido burdeos totalmente plisado, falda con mucho volumen y cuerpo con partes transparentes en el mismo tejido, acompañado de zapatos joya Manolo Blahnik en color crudo. Katherine LaNasa ha evocado a una diosa griega con un vestido azul pastel de corte clásico, capa y cola vaporosa, pelo recogido y joyas discretas en plata y brillantes. Mariska Hargitay ha apostado por el rojo brillante con un vestido de pedrería ajustado al cuerpo y una cola discreta, mientras que Krys Marshall ha demostrado que menos es más con un diseño de palabra de honor en rojo Ferrari y silueta sirena.
No todo han sido aciertos. Shailene Woodley ha arriesgado en exceso con un conjunto de Balenciaga compuesto por pantalones de pedrería en dorado, blusa con escote pronunciado en azul y guantes de piel en burdeos, acompañado de un collar de piedras de colores. El resultado ha quedado lejos de la elegancia que se espera en una cita así. Miranda Rae Mayo tampoco ha convencido con un mono ceñido de estampado floral y maxiescote hasta la cintura, al que sumó una capa con volumen y mangas en negro, sandalias plateadas y clutch de Chanel. Un look que, quizá sin estampado y en otro tipo de tela, podría haber funcionado mejor.
La alfombra roja de los Emmy 2026 deja así una colección de estilismos para el recuerdo y algún que otro tropiezo que pasará a la historia de estos premios como ejemplo de que el riesgo, en moda, no siempre tiene recompensa. La televisión celebra sus mejores producciones, pero la moda también ha tenido su particular veredicto.