Olivia Colman se ha convertido, casi sin proponérselo, en una de las grandes referentes de estilo del panorama internacional. La actriz británica, ganadora de un Óscar, ha llamado la atención de los medios especializados no por su último proyecto cinematográfico, sino por su manicura. En concreto, por un acabado que ya se conoce como «onyx gloss», un esmalte de tono oscuro con un brillo intenso que aporta un aspecto sofisticado y, según los expertos, notablemente caro.
La propuesta de Colman se aleja de las uñas decoradas con diseños complejos y apuesta por la sencillez bien ejecutada. El «onyx gloss» se caracteriza por un color profundo, cercano al negro o al gris muy oscuro, con una capa de brillo que refleja la luz y da al conjunto un aire pulido y elegante. Es una opción discreta pero con presencia, ideal para quienes buscan un manicura que funcione tanto en una alfombra roja como en el día a día.
Este tipo de acabado se ha popularizado en los últimos meses dentro del mundo de la belleza, donde las tendencias apuntan cada vez más hacia lo minimalista y lo funcional. Frente a las uñas largas y decoradas que dominaron otras temporadas, ahora triunfan las formas cuidadas, los tonos sobrios y los acabados que parecen naturales pero están trabajados al detalle. La manicura de Colman encaja perfectamente en esa corriente: no grita, pero se hace notar.
Recrear el «onyx gloss» en casa no requiere demasiados pasos, aunque sí cierta precisión. Lo primero es preparar la uña con una lima suave para darle una forma uniforme y después aplicar una capa de base que proteja la superficie y ayude a fijar el color. A continuación, se extienden dos capas finas de un esmalte de tono oscuro, preferiblemente con acabado cremoso, dejando secar bien entre ambas. El toque final llega con un top coat de brillo intenso, que es el responsable de ese efecto espejo tan característico.
Para quienes prefieran un resultado más duradero, los expertos recomiendan optar por un esmaltado semipermanente o de gel, siempre aplicado por profesionales. Este tipo de manicura mantiene el brillo intacto durante más tiempo y evita que el color se desgaste con las tareas cotidianas. Además, el acabado de gel permite conseguir esa superficie lisa y uniforme que define al «onyx gloss» y que resulta más difícil de lograr con un esmalte tradicional.
La elección de Colman no es un caso aislado. La actriz ha demostrado en otras ocasiones su predilección por manicuras de tonos cálidos y acabados translúcidos, como el llamado «maple glass» o el «butter toffee», que también han sido tendencia en las últimas temporadas. En todos los casos comparte una misma filosofía: colores que favorecen, texturas luminosas y un resultado que parece sencillo pero está cuidadosamente pensado. Esa coherencia estética es, precisamente, lo que ha convertido sus manos en objeto de análisis en las revistas de moda y belleza.
Más allá del color concreto, el fenómeno refleja cómo ciertos detalles pequeños se han convertido en parte central de la conversación sobre estilo. Las uñas dejaron de ser un elemento secundario para transformarse en un accesorio más, capaz de definir un look completo. En ese contexto, la manicura de Olivia Colman funciona como una lección de elegancia sin esfuerzo: un tono oscuro, un brillo impecable y la seguridad de quien sabe que lo sencillo, bien hecho, nunca pasa de moda.