Con su tercer álbum, new avatar, Kelela se niega a quedar encerrada en una sola etiqueta. En el disco las guitarras vuelven a ser protagonistas y se entrelazan con el R&B, el shoegaze, el indie y el grunge, dando vida a un relato musical que atraviesa las relaciones sentimentales y la búsqueda de intimidad.
El trabajo se desarrolla sobre el telón de fondo de un mundo distópico y caótico, un paisaje sonoro que refleja inquietudes contemporáneas sin renunciar por ello a la esperanza. Es un equilibrio entre tensión y apertura que recorre todo el proyecto, donde la dimensión personal se enfrenta a un contexto colectivo inestable.
La decisión de mezclar géneros tan diversos adquiere también un significado más amplio. La artista se mueve más allá de las categorías en las que la industria musical tiende a encasillar a los artistas negros, a menudo reducidos a una única corriente estilística. Con new avatar, Kelela reivindica la libertad de construir un lenguaje híbrido, en el que el R&B convive con sonoridades rock y alternativas sin jerarquías.
El recorrido del disco refleja así una búsqueda de identidad artística que va más allá de la simple experimentación formal. A través del uso de las guitarras y la contaminación entre géneros, el álbum propone una imagen de Kelela más compleja y estratificada, capaz de unir vulnerabilidad y fortaleza.