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El gran tiburón blanco «Contender» reaparece frente a la costa atlántica de EE.UU.

El ejemplar macho más grande de tiburón blanco jamás monitoreado en el Atlántico, conocido como «Contender», ha sido detectado nuevamente cerca de una popular zona turística en la costa este de Estados Unidos, según informaron científicos marinos.

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El tiburón blanco más grande del Atlántico reaparece cerca de un destino turístico vacacional | El gran tiburón blanco «Contender» reaparece frente a la costa atlántica de EE.UU. | El tiburón blanco «Contender», el macho más grande jamás monitoreado en el Atlántico, reaparece cerca de un destino turístico
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El tiburón blanco macho más grande jamás registrado en el océano Atlántico ha vuelto a ser detectado frente a las costas de Estados Unidos, en las proximidades de un conocido destino vacacional. El ejemplar, apodado «Contender», pesa alrededor de 770 kilogramos (1.700 libras) y mide más de cuatro metros de longitud, lo que lo convierte en un gigante incluso para los estándares de su especie.

La organización de investigación marina OCEARCH, que lleva años rastreando grandes tiburones blancos en el Atlántico Norte, confirmó la nueva señal del dispositivo de seguimiento colocado en el animal. Aunque la ubicación exacta del escualo no ha sido revelada para evitar interferencias con el turismo y la navegación, los datos satelitales indican que «Contender» se encuentra en aguas cercanas a un popular punto vacacional de la costa atlántica estadounidense, una zona que atrae a miles de bañistas cada verano.

«Contender» fue etiquetado por primera vez por el equipo de OCEARCH en 2020 frente a las costas de Nueva Escocia, Canadá. Desde entonces, sus desplazamientos han sido seguidos con interés por la comunidad científica, ya que se trata del tiburón blanco macho de mayor tamaño registrado en el Atlántico. Los expertos estiman que podría tener entre 30 y 40 años de edad, aunque la edad exacta de los tiburones blancos es difícil de determinar con precisión.

La reaparición de este enorme depredador se produce después de varios meses sin señales de su transmisor, lo que había generado especulaciones sobre su paradero. Los científicos de OCEARCH explicaron que los tiburones blancos pueden pasar largos periodos sin ser detectados cuando se adentran en aguas profundas o cuando sus marcas electrónicas no emergen lo suficiente para enviar datos a los satélites.

El avistamiento ha despertado un gran interés mediático y científico, pero también ha generado cierta preocupación entre los bañistas y las autoridades locales. Sin embargo, los especialistas recuerdan que los ataques de tiburones blancos a humanos son extremadamente raros y que estos animales desempeñan un papel crucial en el equilibrio de los ecosistemas marinos. «Los tiburones blancos no buscan activamente a los humanos como presas», señaló un portavoz de OCEARCH. «La mayoría de los encuentros se deben a confusión o curiosidad, y las probabilidades de sufrir un ataque son mínimas».

«Contender» no es el único gran tiburón blanco que frecuenta las costas atlánticas de Estados Unidos. En los últimos años, OCEARCH ha etiquetado a varios ejemplares de gran tamaño, como «Ironbound», un macho de unos 450 kilos, o «Mary Lee», una hembra de más de 1.600 kilos que fue rastreada durante años. No obstante, «Contender» destaca por ser el macho más grande documentado en el Atlántico, lo que lo convierte en un espécimen de especial interés para la investigación.

Los tiburones blancos (Carcharodon carcharias) son una especie vulnerable según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN). Su población ha disminuido significativamente debido a la pesca comercial, la captura incidental y la pérdida de hábitat. Por ello, el seguimiento de ejemplares como «Contender» proporciona datos valiosos sobre sus patrones migratorios, áreas de alimentación y reproducción, información esencial para diseñar estrategias de conservación efectivas.

La presencia de este gran tiburón blanco cerca de zonas turísticas también ha reavivado el debate sobre la convivencia entre humanos y grandes depredadores marinos. Las autoridades locales han reforzado las recomendaciones de seguridad para los bañistas, como evitar nadar al amanecer o al anochecer, no adentrarse en el agua si se tiene una herida sangrante y respetar las indicaciones de los socorristas. No obstante, insisten en que el riesgo sigue siendo muy bajo y que la probabilidad de encontrarse con un tiburón blanco en estas aguas es remota.

El seguimiento de «Contender» continuará en las próximas semanas, y los científicos esperan que los datos que proporcione ayuden a comprender mejor los movimientos de esta especie emblemática. Mientras tanto, el gigante de los mares sigue su rumbo por el Atlántico, recordando a quienes comparten su hábitat la importancia de respetar y proteger la biodiversidad oceánica.

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