La sesión de control al Gobierno en el Congreso de los Diputados ha derivado en un episodio de máxima tensión después de que la presidenta de la Cámara Baja, Francina Armengol, haya ordenado a la portavoz de Interior del Partido Popular, Ana Belén Vázquez, que abandonara el hemiciclo por introducir y exhibir un bote de gas pimienta durante su intervención. La dirigente popular mostró el recipiente mientras interrogaba al ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, sobre la seguridad en Ceuta.
Armengol, advertida por los letrados de la Cámara, ha recordado que el Reglamento del Congreso prohíbe la entrada de este tipo de objetos en el Parlamento. «Ha enseñado un arma», ha repetido la presidenta, que ha llamado al orden a Vázquez en dos ocasiones y le ha advertido de que una tercera amonestación conllevaría su expulsión definitiva durante el resto del pleno. La diputada se ha negado inicialmente a levantarse de su escaño, mientras sus compañeros de bancada respaldaban su posición, lo que ha provocado una gran bronca en la Cámara. Finalmente, Vázquez ha abandonado su asiento entre aplausos de los suyos.
Fuentes del entorno de la Presidencia del Congreso han asegurado que la diputada no ha sido formalmente expulsada, aunque no ha regresado a su escaño. Los letrados de la Cámara deberán valorar ahora si procede aplicar alguna penalización. El incidente se ha producido durante el cara a cara entre Vázquez y Grande-Marlaska, en el que la popular ha denunciado la situación de inseguridad que, a su juicio, sufren los estudiantes ceutíes. «¿Es esta la nueva normalidad a la que se tienen que acostumbrar los ceutíes?», ha preguntado, mostrando el espray como «el material escolar básico» de los escolares de la ciudad autónoma.
El ministro del Interior ha respondido que la seguridad de los menores está garantizada y ha acusado al PP de exagerar y faltar a la verdad. No obstante, Grande-Marlaska ha reconocido que Ceuta atraviesa «una situación compleja, complicada y extraordinaria», corrigiendo así sus declaraciones de la semana pasada, cuando calificó de «subjetiva» la percepción de inseguridad en la ciudad. Fuentes del PP han asegurado que el bote exhibido estaba vacío y que Vázquez lo introdujo en el hemiciclo a las nueve de la mañana.
Pocos minutos después del encontronazo, fuentes parlamentarias han informado de que los funcionarios del Congreso han tenido que desalojar y precintar varios pasillos y una de las cafeterías del edificio tras vaciarse un bote de gas pimienta en uno de los baños. El suceso se ha descubierto cuando una mujer ha precisado atención médica por una indisposición con vómitos tras acceder a uno de los aseos de la Ampliación II. Según ha podido saber este medio, la afectada es miembro de una delegación parlamentaria de Mauritania y padece asma. La situación ha obligado a precintar tres baños, un comedor y una cafetería, ya que el olor se habría extendido hasta esas zonas. La Presidencia del Congreso revisa ahora las imágenes de las cámaras de seguridad para determinar quién accedió a los baños y a qué hora se produjo el incidente.
La bronca ha continuado en los pasillos del Palacio. El líder del PP, Alberto Núñez Feijóo, ha expresado su «indignación» y ha calificado lo ocurrido de «inaudito» y «disparate», acusando a Armengol de «degradar la propia Cámara». Vázquez, por su parte, ha denunciado ante los medios que la presidenta del Congreso pretendía «reventar este pleno» y lo ha conseguido. Fuentes de Génova respaldan esa tesis y sostienen que el Gobierno intentaba «desviar la atención» del enfrentamiento entre el ministro de Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños, y el portavoz popular Miguel Tellado, quien llegó a tildar a Grande-Marlaska de «sicario». El pleno, marcado por la ausencia de Pedro Sánchez, ha estado atravesado por la polémica sobre el presunto uso de las cloacas del PSOE para amedrentar a la jueza que instruye el caso del hermano del presidente del Gobierno.