La industria del anime de Japón creció un 15,8% en 2025 hasta alcanzar un récord de 4,45 billones de yenes, equivalentes a unos 28.180 millones de dólares, según las cifras presentadas por la Asociación de Animaciones Japonesas (AJA) en el marco de TIFFCOM. El avance se explica por el buen desempeño tanto del mercado local como de los ingresos generados fuera del país.
Los ingresos procedentes del extranjero sumaron unos 16.100 millones de dólares (2,54 billones de yenes), cerca del 57% del total. Por su parte, los ingresos domésticos rondaron los 12.000 millones de dólares. Esta distribución confirma que el público internacional se ha convertido en el principal motor económico de la animación japonesa, aunque el consumo dentro de Japón también mostró un crecimiento sostenido.
Hasegawa Masahiro, editor jefe del «Informe de la Industria del Anime» que publica anualmente la AJA, presentó las cifras preliminares durante el festival y mercado TIFFCOM. El informe es una de las referencias habituales para medir la evolución económica de un sector que ha pasado de ser un nicho a ocupar un lugar central en el entretenimiento global. Las cifras se dieron a conocer en un viernes, durante la programación del certamen.
El gasto mundial en anime japonés alcanzó así un máximo histórico en 2025, y la subida interanual del 15,8% supone un ritmo de crecimiento notable para un mercado de este tamaño. La cuota del extranjero, que ya supera la mitad de los ingresos, indica que las obras japonesas han consolidado audiencias fuera de sus fronteras a través de distintas plataformas, licencias y canales de distribución.
Las cifras llegan en un momento en que las ventas de anime, en sus distintos formatos, siguen expandiéndose en mercados de Asia, Norteamérica y Europa. Que el crecimiento sea simultáneo en el mercado local y en el exterior sugiere que el interés por la animación japonesa no depende de un único canal ni de un único público, sino de una demanda sostenida en ambos frentes.
El récord de 2025 supone un nuevo hito para una industria que lleva años batiendo sus propios máximos. Con el doble impulso del consumo nacional y la demanda internacional, el sector de la animación japonesa consolida su posición como una de las grandes exportaciones culturales del país, y el informe de la AJA ofrece una radiografía anual que permite seguir su evolución con cifras comparables.