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Los economistas advierten de que un petróleo demasiado caro o barato anticipa crisis económica

El economista Gonzalo Bernardos alerta de que un Brent a 120 dólares llevaría a la recesión en Europa, mientras otro experto viral advierte de que un crudo barato sería señal de una crisis mundial. El precio del barril ronda los 99,5 dólares y la gasolina ya sube a 1,94 euros.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OÜ.

El precio del petróleo se ha convertido en el termómetro de las tensiones económicas globales. El economista Gonzalo Bernardos, profesor de la Universidad de Barcelona, ha lanzado una advertencia contundente: si el barril de Brent alcanza los 120 dólares, Europa podría entrar en una recesión generalizada. Su diagnóstico llega en un momento de máxima incertidumbre, con el crudo de referencia fijado en 99,56 dólares y la gasolina y el gasóleo disparándose en las estaciones de servicio españolas.

Bernardos explicó en el programa Más vale tarde de La Sexta que la combinación de factores geopolíticos y estacionales está creando un cóctel explosivo. «Arabia Saudita intentaba sacar el petróleo que tiene por el mar Rojo y le han bombardeado el oleoducto. Ya hay dos refinerías europeas a las que les ha comunicado que no les va a suministrar crudo en octubre», señaló. A esto se suma la llegada del invierno, que incrementa la demanda de gas natural, y la persistente amenaza sobre el estrecho de Ormuz, una vía marítima clave por la que transita una quinta parte del petróleo mundial.

El impacto ya se nota en los surtidores. Desde el 1 de septiembre, el precio de la gasolina y el gasóleo ha pasado de 1,78 a 1,94 euros por litro, una subida que, según el economista, podría superar la barrera de los dos euros en muchas gasolineras si el Gobierno no interviene. «Si no ataca al precio de la gasolina y del gasóleo, la inflación va a continuar subiendo. Y en segundo lugar, el malestar ciudadano por la subida del precio de la gasolina y del gasóleo también va a aumentar», advirtió. El encarecimiento de los carburantes presiona al alza los precios de los alimentos y el transporte, erosionando el poder adquisitivo de los hogares.

La escalada del crudo no es el único riesgo. En redes sociales se ha viralizado el análisis de otro economista que sostiene la tesis opuesta: un petróleo barato sería la señal de una crisis aún mayor. «Si el petróleo vuelve a estar barato, preocúpate. Va a significar que estamos metidos en una crisis económica potente a nivel mundial y simplemente no se está consumiendo», afirma en un vídeo difundido en TikTok. Su argumento se basa en la ley de oferta y demanda: cuando la producción supera al consumo, el precio cae, y eso ocurre porque la actividad económica se ha frenado.

«Los pozos de petróleo no funcionan así. Una vez que están en marcha, no los puedes parar. Si el petróleo está muy barato, es básicamente porque sobra, y si sobra, es porque la economía no está empujando», explica el experto. Los productores pueden recortar la producción para sostener los precios, pero solo hasta cierto punto, ya que detener la extracción en pozos activos es técnica y económicamente inviable a corto plazo.

Ambos diagnósticos, aparentemente contradictorios, coinciden en un punto: el precio del petróleo es un indicador adelantado de lo que está por venir. Un crudo disparado alimenta la inflación y frena el crecimiento; un crudo hundido revela una demanda global debilitada. En el contexto actual, marcado por la inestabilidad política en Oriente Medio, las amenazas rusas a la OTAN y la proximidad del invierno, los economistas coinciden en que la volatilidad del mercado energético seguirá siendo una fuente de incertidumbre para la economía europea.

Bernardos fue tajante sobre las consecuencias de un escenario extremo: «Eso sería muy peligroso. Ya no estaríamos hablando solo de una gran inflación, sino que estaríamos hablando de que en Europa, probablemente bastantes países, entrarían en estancamiento total, es decir, incremento del PIB cero o incluso recesión económica». La evolución del conflicto en el mar Rojo y la respuesta de Irán y los rebeldes hutíes serán determinantes para saber si el barril se encamina hacia los 120 dólares o si, por el contrario, la debilidad de la demanda global termina por hundir su precio.