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España multiplica sus kilómetros de AVE, pero recorta en mantenimiento

La red española de alta velocidad se ha multiplicado desde 1992, pero el presupuesto para conservarla no ha seguido el mismo ritmo y los expertos estiman que debería triplicarse.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OÜ.

La red española de alta velocidad ha crecido hasta convertirse en la segunda más extensa del mundo, solo por detrás de China. Sin embargo, el dinero destinado a conservarla no ha crecido al mismo ritmo, y los expertos advierten de que el mantenimiento se queda corto frente a las necesidades de una infraestructura que envejece.

La evolución de las cifras ilustra el cambio. En 1992, año en que se inauguró la línea Madrid-Sevilla el 21 de abril, el país contaba con 471 kilómetros de alta velocidad, una única línea, seis trenes diarios por sentido y 1,18 millones de viajeros al año, con Renfe como único operador. En diciembre de 2020, coincidiendo con la liberalización del mercado ferroviario, la red ya alcanzaba los 3.622 kilómetros, con un gasto de mantenimiento de unos 301,7 millones de euros. Hoy la red es todavía más extensa, opera con tres operadores comerciales (Ouigo, Iryo y Renfe) y supera los 44 millones de viajeros al año, mientras que el presupuesto para conservar toda esa infraestructura se sitúa en unos 437 millones de euros.

Según las estimaciones del sector, el mantenimiento de la alta velocidad debería situarse alrededor del 2% del valor patrimonial de toda la red ferroviaria, lo que equivaldría a entre 1.100 y 1.600 millones de euros anuales, hasta tres veces lo que se destina actualmente. El problema, según se explica, no afecta solo a la alta velocidad: la falta de mantenimiento alcanza también a la red convencional.

La inversión ferroviaria española también ha retrocedido frente a sus principales socios europeos. Según datos de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos y de la Ingeniería Civil, España destinó 7.553 millones de euros a inversión ferroviaria en 2011, cifra que en 2023 había caído a 3.842 millones, prácticamente la mitad. En el mismo periodo, Alemania pasó de 4.086 a 13.090 millones, Francia de 7.060 a 12.654 millones, Reino Unido de 7.532 a 13.298 millones e Italia de 4.676 a 7.152 millones.

Para explicar esta situación, el texto apunta a una prioridad histórica: durante años, el país concentró buena parte de sus esfuerzos en construir nuevas líneas y ampliar la red, con el objetivo de inaugurar kilómetros, conectar ciudades y situarse a la cabeza de Europa. Una vez construidas, sin embargo, las infraestructuras exigen una inversión constante que no siempre ha llegado. El mantenimiento, subraya el análisis, no tiene la visibilidad política de una inauguración, pero resulta imprescindible para garantizar la seguridad, la fiabilidad y la calidad del servicio.

El reto, concluye la información, ya no es solo construir más kilómetros de AVE, sino conservar en condiciones adecuadas los que existen. Levantar una red ferroviaria lleva años y miles de millones de euros, y dejarla deteriorar puede resultar todavía más caro, no solo en términos económicos.