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Los hutíes toman la isla de Mayun y refuerzan su control sobre el estrecho de Bab el Mandeb

Los rebeldes hutíes de Yemen han tomado la isla de Mayun, en el estratégico estrecho de Bab el Mandeb, tras una ofensiva que les ha permitido controlar también Moca, Al Hudeida y varias islas del archipiélago de Hanish. Irán celebra los avances mientras Arabia Saudí pide a Estados Unidos que ataque a los hutíes.

Este artículo se ha producido con ayuda de IA bajo la responsabilidad editorial de Haydamax OÜ.

Los rebeldes hutíes de Yemen han tomado la isla de Mayun, situada en el estratégico estrecho de Bab el Mandeb, paso clave entre el mar Rojo y el océano Índico. La operación culmina una rápida ofensiva iniciada la semana pasada que ha permitido al grupo, respaldado por Irán, ampliar su control sobre la costa occidental yemení y obligar a las fuerzas gubernamentales a replegarse hacia el sur.

Según fuentes locales citadas por agencias internacionales, los combatientes hutíes llegaron a la isla en embarcaciones y comenzaron a desplegarse por la costa después de que las fuerzas del Gobierno se retiraran el jueves. Ese mismo viernes, los rebeldes entraron también en el distrito de Dhubab, situado frente a Mayun, consolidando así su presencia en la zona.

El avance hutí no se limita a Mayun. En los últimos días, el grupo ha tomado la ciudad portuaria de Moca, a unos 70 kilómetros al norte del estrecho, y ha extendido su control sobre la provincia de Al Hudeida tras hacerse con el distrito de Hays. Además, ha ocupado las islas de Zuqar, Hanish Mayor y Hanish Menor, en el archipiélago de Hanish, en una operación que incluyó ataques con misiles balísticos desde el continente y el envío de combatientes por mar.

El control de Mayun proporciona a los hutíes una posición privilegiada sobre Bab el Mandeb, una vía marítima por la que transita una parte importante del comercio entre Asia y Europa. Los buques que la utilizan pueden continuar hacia el canal de Suez para alcanzar el Mediterráneo, lo que convierte este estrecho en un punto neurálgico para la economía global.

La ofensiva se produce en un contexto de especial tensión en Oriente Medio. Desde el comienzo de la guerra entre Irán, Estados Unidos e Israel el pasado 28 de febrero, Teherán mantiene prácticamente bloqueado el estrecho de Ormuz, situado entre el golfo Pérsico y el golfo de Omán. Esta situación ha obligado a buscar rutas alternativas para el transporte de energía y ha aumentado la importancia estratégica del mar Rojo y Bab el Mandeb.

Los avances hutíes han generado incertidumbre sobre la seguridad de la navegación y la evolución de los precios del petróleo. El grupo aseguró el jueves que el tránsito por el mar Rojo y Bab el Mandeb es «seguro» y que el comercio internacional se desarrolla con normalidad. Sin embargo, el Gobierno yemení reconocido internacionalmente y sus aliados sostienen que los rebeldes suponen una amenaza para la navegación y la seguridad regional. Los hutíes, por su parte, afirman que sus operaciones militares continuarán hasta que se levante el bloqueo.

Irán, principal aliado de los hutíes, ha celebrado los avances. El vicepresidente primero iraní, Mohamad Reza Aref, afirmó que a su país le «complacen las victorias de la heroica nación de Yemen», mientras el Ministerio de Exteriores iraní pidió la reanudación del diálogo como vía para resolver el conflicto. Teherán considera a los hutíes los legítimos gobernantes del Yemen frente al Gobierno internacionalmente reconocido y apoyado por Arabia Saudí, aunque insiste en que el grupo yemení opera de manera independiente.

Por su parte, el príncipe heredero de Arabia Saudí, Mohhamed bin Salman, llamó en dos ocasiones el jueves al presidente estadounidense, Donald Trump, para pedirle que atacase a los hutíes del Yemen. El comandante del Centcom, Brad Cooper, viajó ese mismo jueves a Arabia Saudí para mantener «reuniones urgentes de coordinación», según informaciones recogidas por medios internacionales.

En paralelo, el Ministerio de Energía saudí anunció el cierre «preventivo» del oleoducto Este-Oeste, que transporta aproximadamente siete millones de barriles de crudo por día, tras sufrir varios ataques que causaron heridos. Esta infraestructura es la principal ruta de suministro a los mercados globales en el actual contexto de tensiones en el estrecho de Ormuz, lo que añade presión sobre el comercio energético internacional.