Wireva

Doce entrenadores personales desmontan los mitos del fitness que más quieren evitar

Doce entrenadores personales explican qué creencias sobre el ejercicio deberían abandonar sus clientes, desde el miedo a volverse musculosos hasta la idea de que el dolor es señal de progreso.

Doce entrenadores personales han coincidido en señalar los mitos sobre el ejercicio que más les gustaría que sus clientes dejaran de creer. Entre ellos figuran ideas tan extendidas como que levantar pesas vuelve a una persona voluminosa o que el dolor intenso es la prueba de que un entrenamiento funciona. Según los profesionales, estas creencias pueden frenar los avances y, en algunos casos, provocar lesiones o abandonos.

Uno de los mitos más repetidos es el de que el entrenamiento de fuerza convierte automáticamente a las mujeres en personas con una musculatura excesiva. Los entrenadores consultados sostienen que ganar masa muscular grande requiere un trabajo constante, una alimentación específica y, en muchos casos, una predisposición genética, por lo que levantar peso con regularidad suele traducirse en un cuerpo más firme y funcional, no en una apariencia abultada. Para muchos clientes, esta idea es precisamente la que los mantiene alejados de las sesiones de fuerza.

Otro error frecuente es asociar el dolor con la eficacia del entrenamiento. El lema «sin dolor no hay ganancia» aparece en numerosos gimnasios y redes sociales, pero los profesionales advierten de que el malestar intenso no es un indicador fiable de progreso. Molestias persistentes, dolores articulares o una fatiga que impide dormir o recuperarse pueden ser señales de sobrecarga, y forzar el cuerpo sin una progresión adecuada aumenta el riesgo de lesión.

Los entrenadores también cuestionan la creencia de que cada sesión debe agotar al máximo al deportista. Recuerdan que la recuperación forma parte del proceso de mejora, ya que es durante el descanso cuando el cuerpo se adapta al esfuerzo. Descansar uno o dos días a la semana, dormir lo suficiente y alternar la intensidad de los entrenamientos se presentan como elementos básicos que muchos principiantes pasan por alto.

En el terreno de la alimentación, algunos de los mitos señalados se relacionan con la idea de que el ejercicio sirve para compensar cualquier dieta. Los profesionales insisten en que la actividad física y la nutrición se complementan, pero que ninguna de las dos puede sustituir por completo a la otra. Esta visión busca evitar que las personas que entrenan con frecuencia crean que pueden cuidarse solo con sesiones intensas.

Por último, los expertos recomiendan que quienes empiezan a entrenar busquen información de fuentes fiables y, si es posible, orientación personalizada. Insisten en que el mejor programa es aquel que la persona puede mantener en el tiempo y que se adapta a sus objetivos, su estado de salud y su nivel de experiencia. Desterrar estos mitos, señalan, es un paso para que el ejercicio se convierta en un hábito sostenible y no en una fuente de frustración.