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La chándal de terciopelo vuelve a estar de moda y Rihanna tiene parte de culpa

El chándal de terciopelo, símbolo de la moda de los primeros 2000, regresa con fuerza a las tendencias de 2026. Rihanna ha sido una de las impulsoras de esta vuelta, que ahora se cuela también en cenas fuera de casa.

El chándal de terciopelo, esa prenda que definió la estética de los primeros años 2000, ha vuelto a las calles y a los restaurantes. Lo que durante años se consideró un look exclusivamente doméstico o de gimnasio se ha transformado en una apuesta de estilo válida incluso para una cena fuera de casa, y buena parte del mérito recae en Rihanna, que ha vuelto a poner esta prenda en el centro del debate fashionista.

La cantante y empresaria ha sido vista en varias ocasiones luciendo conjuntos de chándal en tejido afelpado, combinados con accesorios de alta joyería y zapatos de tacón. Esa mezcla entre lo informal y lo sofisticado es precisamente la clave de la nueva tendencia: el terciopelo ya no se reserva para vestidos de noche o americanas elegantes, sino que se apodera de la silueta más relajada del armario femenino para elevarla sin perder comodidad.

Las firmas de moda ya han recogido el guante y han incluido en sus colecciones para 2026 chándales de dos piezas en tonos como el burdeos, el verde botella o el clásico gris perla. El corte, eso sí, ha evolucionado: las perneras ya no son tan anchas como en la década de 2000, sino que se afinan ligeramente para estilizar la figura, y las chaquetas se acortan para marcar mejor la cintura. Los puños ajustados y las cremalleras siguen presentes, pero con acabados más pulidos y costuras visibles que aportan un aire artesanal.

La versatilidad es otro de los argumentos que explican este regreso. El chándal de terciopelo puede combinarse con zapatillas deportivas para un look diurno, o con botines de tacón y un bolso de mano para la noche. Los estilistas recomiendan jugar con los contrastes: una chaqueta de terciopelo sobre unos vaqueros rectos o unos pantalones del mismo tejido con una camiseta básica blanca son opciones que funcionan sin necesidad de recurrir al conjunto completo.

El fenómeno no es casual. La nostalgia por la estética de los años 2000 lleva varias temporadas marcando las tendencias, y el terciopelo, con su textura suave y su brillo sutil, encaja perfectamente con el interés actual por prendas que transmitan calidez y confort sin renunciar a un punto de glamour. Además, el tejido afelpado se adapta bien a los meses de entretiempo, lo que lo convierte en una opción práctica para quienes buscan renovar su armario con piezas que puedan usarse durante varias estaciones.

Las redes sociales han acelerado esta recuperación. Influencers y celebridades han publicado imágenes luciendo chándales de terciopelo en contextos inesperados, desde estrenos de cine hasta cenas en restaurantes de moda, y eso ha ayudado a normalizar una prenda que hasta hace poco se asociaba únicamente con el descanso en casa. La propia Rihanna ha demostrado que el límite entre lo casual y lo elegante es cada vez más difuso, y que la comodidad puede convivir con una estética cuidada.

Para quienes quieran sumarse a la tendencia sin caer en el disfraz, los expertos aconsejan empezar por una sola pieza, como una chaqueta o un pantalón, e integrarla con el resto del armario habitual. También recomiendan prestar atención a la calidad del tejido: un terciopelo denso y con caída natural siempre se verá más sofisticado que uno fino y brillante. El color, por su parte, puede marcar la diferencia entre un look casual y uno pensado para una ocasión especial.

El chándal de terciopelo ha demostrado así que las tendencias son cíclicas, y que lo que un día se descarta como pasado de moda puede regresar años después con nuevas reglas. Esta vez, la prenda llega con una propuesta clara: vestirse para estar cómoda no está reñido con hacerlo con estilo, y el terciopelo se convierte en el aliado perfecto para lograrlo.