La crisis migratoria de Ceuta sigue abierta casi tres meses después de la entrada masiva de personas registrada los días 30 y 31 de julio, y la gran incógnita es todavía cuántas personas permanecen en la ciudad. El Ministerio del Interior situó a principios de agosto la cifra en unas 2.000, mientras que el Gobierno ceutí hablaba de entre 8.000 y 11.000 personas, en una ciudad de 83.000 habitantes.
La magnitud de la entrada supera con creces la de otros episodios conocidos en la frontera europea. En Lampedusa desembarcaron unas 7.000 personas en dos días en septiembre de 2023. En Ceuta, según el Gobierno central, entraron más de 80.000 personas en los días 30 y 31 de julio, y más de 96.000 según la propia ciudad autónoma. Ninguna frontera europea había recibido tanta gente en tan poco tiempo, ni siquiera la propia Ceuta en 2021, cuando entraron unas 10.000 personas en 48 horas.
Las discrepancias entre administraciones se extienden también a la situación actual. El periodista Alejandro Requeijo, de El Confidencial, que estuvo en Ceuta en septiembre, explica que cuando los vecinos escuchaban la cifra que daba el ministro del Interior se echaban a reír. El Gobierno ha desmantelado los grandes asentamientos de las playas del Trampolín, Benítez y el Guano, y cifra en más de 11.000 las personas que han regresado a Marruecos desde el 10 de agosto, la mayoría de forma voluntaria.
Muchos migrantes, sin embargo, no han abandonado la ciudad, sino que se han desplazado a barriadas como Los Rosales o El Príncipe, y al monte. El Ejecutivo prevé actuar en esta última zona antes del 1 de noviembre. Según la información disponible, la Policía ha desplegado un nuevo operativo en el barrio del Príncipe para localizar a quienes todavía permanecen en la zona, después de que el viernes fueran desalojadas más de 200 personas.
La crisis ha vuelto al centro del debate político tras las declaraciones del presidente del Gobierno en el programa La Revuelta, en las que reconoció que la gestión de aquellos acontecimientos «pudieron gestionarse mejor». Además, el periódico Artículo 14 publicó una información según la cual un buque marroquí habría arrojado migrantes al agua durante la avalancha, y Salvamento Marítimo confirmó que uno de sus barcos recogió a inmigrantes cerca de Ceuta que saltaban de un barco militar marroquí.
En el plano económico, el Gobierno de Ceuta cifra en 75 millones de euros las pérdidas directas relacionadas con la crisis y estima que el turismo ha sufrido una caída cercana al 90%. Han transcurrido 86 días desde la entrada masiva, pero la situación sigue sin normalizarse por completo, y la presión migratoria continúa siendo uno de los principales desafíos para la ciudad autónoma.