El Ministerio de Asuntos Exteriores de Marruecos ha roto su silencio sobre la crisis migratoria abierta con España tras el cruce masivo a Ceuta de finales de julio. En un comunicado difundido este jueves, Rabat advierte de que «el Reino de Marruecos se niega a ser utilizado como peón político preelectoral, ni aceptará ser el chivo expiatorio en los ajustes de cuentas políticos» en España. La declaración, la primera reacción oficial de Rabat desde los sucesos de julio, lamenta que «algunos círculos políticos y mediáticos españoles persistan en explotar al Reino con fines políticos internos».
El texto plantea una serie de preguntas directas a las autoridades españolas. «¿Por qué no se ha procedido a la expulsión de los migrantes en situación irregular, sabiendo que el Gobierno marroquí se ha comprometido oficialmente a readmitirlos?», interroga el Ministerio. «¿Por qué se mantiene a los menores no acompañados alejados de sus familias, sabiendo que Marruecos ha reclamado con insistencia su retorno?». Rabat subraya que la respuesta corresponde a «las autoridades españolas competentes» y considera que estas cuestiones exigen «sentido común y diálogo veraz», dejando de lado «toda controversia y retórica».
El comunicado también cuestiona que se siga acusando a Marruecos por lo ocurrido en Ceuta. «¿Por qué seguir formulando acusaciones contra Marruecos cuando no existen pruebas, hechos ni informes que demuestren la implicación de las autoridades marroquíes?», se pregunta el departamento que encabeza Nasser Bourita. El texto sostiene que «los lamentables sucesos del pasado mes de julio» requieren «una investigación exhaustiva para determinar las circunstancias, identificar cualquier injerencia, exponer cualquier manipulación y, sobre todo, garantizar que no vuelvan a ocurrir». La declaración no menciona expresamente el cruce masivo, pero se produce después de que entre el 30 y el 31 de julio entre 70.000 y 80.000 migrantes cruzaran de forma irregular desde Marruecos a la ciudad española, la mayor parte a nado, con un resultado de al menos 141 muertos según estimaciones de organizaciones civiles. La gran mayoría retornó en los días siguientes, pero unos pocos miles continúan en Ceuta.
Rabat enmarca su malestar en el deterioro de una relación que consideraba consolidada. El comunicado recuerda las «buenas relaciones» alcanzadas con Madrid tras la declaración conjunta de 2022, basadas en los principios de «respeto mutuo, confianza mutua y diálogo continuo», que se tradujeron en «resultados tangibles» tanto económicos como en materia de seguridad y migración. «La cooperación en materia de migración siempre ha sido coordinada y eficaz», afirma el Ministerio, que sin embargo denuncia que «partidos políticos de larga trayectoria, a pesar de su amplia experiencia en el gobierno, hayan caído en este atolladero donde la escalada irracional y populista prevalece sobre el sentido común». Añade que es «lamentable que instituciones legislativas y judiciales de prestigio cometan errores mediante iniciativas desacertadas que generan discordia».
El Gobierno marroquí advierte de que «estos desaciertos, donde el discernimiento se ve eclipsado por la simplificación excesiva y el análisis objetivo por la retórica acusatoria, alimentan una estrategia de miedo perjudicial para todos». En este contexto, el Ministerio recurre a la geografía para subrayar la necesidad de reconducir la situación: «La proximidad geográfica es una realidad inmutable. Son los líderes políticos quienes, con valentía y visión, la convierten en una ventaja para el futuro». Y concluye con una advertencia: «La ceguera estratégica, por el contrario, transformará esta ventaja en una fuente de desconfianza crónica y tensiones recurrentes».