La cineasta Alina Marazzi llevará a la gran pantalla la vida de Gerda Taro, la fotógrafa que revolucionó el fotoperiodismo y que se convirtió en la primera reportera gráfica en morir en un campo de batalla. El proyecto, titulado provisionalmente «La ragazza con la Leica», ha sido seleccionado para la próxima edición de la Mostra del Cinema di Venezia, que se celebrará en 2026. La noticia supone la reivindicación definitiva de una figura que el cine y la historia habían mantenido durante décadas en un segundo plano.
Gerda Taro, nacida en Stuttgart en 1910 como Gerta Pohorylle, fue una pionera en el ejercicio del fotoperiodismo moderno. Junto a su pareja, el también fotógrafo Robert Capa, documentó los primeros compases de la Guerra Civil Española con una mirada comprometida y una cámara Leica que se convirtió en su seña de identidad. Sus imágenes, publicadas en revistas de gran tirada, mostraron al mundo la crudeza del conflicto y el sufrimiento de la población civil, en un momento en el que la presencia de mujeres en las zonas de guerra era prácticamente inexistente.
La vida de Taro se truncó en julio de 1937, durante la batalla de Brunete, en Madrid. La joven fotógrafa, de apenas 26 años, falleció tras ser atropellada por un tanque republicano mientras cubría el frente. Su muerte la convirtió en un símbolo del sacrificio de los corresponsales de guerra y en un referente para las generaciones posteriores de reporteras. Sin embargo, durante años su nombre quedó eclipsado por la figura de Capa, y buena parte de su obra fue atribuida erróneamente a su compañero.
La película de Alina Marazzi, conocida por su sensibilidad para retratar la condición femenina en títulos como «Vogliamo anche le rose» o «Anna Piaggi: una visionaria della moda», promete devolver a Taro el lugar que merece en la historia del siglo XX. El film, que aún se encuentra en fase de producción, abordará tanto su faceta profesional como su vida personal, marcada por el exilio, el compromiso político y una relación amorosa intensa y creativa con Capa.
La elección de Venecia como plataforma de estreno no es casual. La Mostra se ha consolidado en los últimos años como un escaparate privilegiado para el cine de autor y para aquellas producciones que recuperan memorias silenciadas. La presencia de la película en el certamen, además, coincide con un creciente interés por revisar el papel de las mujeres en la historia del arte y del periodismo, un debate que la directora ya ha abordado en trabajos anteriores.
El anuncio ha sido recibido con entusiasmo por parte de la crítica especializada, que ve en este proyecto una oportunidad para reivindicar la figura de Taro más allá de los círculos académicos. La fotógrafa, que firmó sus primeros trabajos con el seudónimo de «Photo Taro» para ocultar su origen judío y su activismo antifascista, dejó un legado de más de cuatro mil negativos que hoy se conservan en el International Center of Photography de Nueva York.
Con esta nueva producción, el cine italiano vuelve a mirar a uno de los episodios más convulsos del siglo pasado y a una de sus protagonistas más luminosas y olvidadas. La historia de Gerda Taro, la chica que empuñó una Leica para contar la guerra desde la trinchera, está a punto de ser contada por fin en toda su dimensión.