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Verónica Martínez Barbero y Rosa Martínez asumen el liderazgo de Movimiento Sumar

Verónica Martínez Barbero y Rosa Martínez han sido proclamadas nuevas líderes de Movimiento Sumar con un respaldo del 95,92% en una asamblea extraordinaria, en un contexto de crisis interna y redefinición del espacio político de la izquierda.

Verónica Martínez Barbero, portavoz de Sumar en el Congreso, y Rosa Martínez, secretaria de Estado de Derechos Sociales, han sido proclamadas este sábado como las nuevas máximas dirigentes de Movimiento Sumar, la plataforma política fundada por Yolanda Díaz. La candidatura conjunta, única que se presentaba para el grupo coordinador —el principal órgano de dirección del partido—, obtuvo un respaldo del 95,92% de los delegados en una asamblea extraordinaria celebrada en el espacio COEM de Madrid. Con esta elección, la formación recupera el modelo de liderazgo bicéfalo que ya había ensayado en marzo de 2025, cuando fueron designados coordinadores el diputado Carlos Martín y Lara Hernández.

La nueva dirección toma el relevo de Lara Hernández, cuya salida estuvo precedida por la dimisión de la exsecretaria de Organización, Laura Moreno, quien desveló una investigación interna por supuesto trato vejatorio a trabajadores del partido. Hernández denunció entonces una «campaña de desprestigio» antes de abandonar la formación el pasado 1 de julio. En este contexto de crisis orgánica, el dato más simbólico de la asamblea es el paso atrás definitivo de Yolanda Díaz, fundadora de la organización en 2023 y coordinadora hasta su dimisión en 2024, que queda totalmente desvinculada de la estructura orgánica al no figurar en la candidatura ganadora. Martínez Barbero ha asegurado que la vicepresidenta segunda del Gobierno sigue siendo un referente del partido y «de la izquierda de este país», aunque no forme parte de la nueva dirección.

El rostro más reconocible para el gran público que se mantiene en la cúpula es el ministro de Cultura y portavoz de Movimiento Sumar, Ernest Urtasun, aunque por el momento no se ha concretado qué función desempeñará en la próxima ejecutiva. Junto a él se consolida Martínez Barbero, quien ya asumió la portavocía parlamentaria como figura de consenso tras la dimisión de Íñigo Errejón por las denuncias de supuesta agresión sexual. La asamblea también aprobó un documento político-organizativo que marca el rumbo del partido en esta fase, avalado por el 98,96% de los más de 300 delegados presentes, lo que refleja un amplio consenso interno a pesar de las tensiones recientes.

El texto reconoce el «desgaste» derivado de los procedimientos judiciales que afectan al socio de Gobierno, el PSOE, y contempla la posibilidad de «alianzas coyunturales» con fuerzas independentistas, un giro que se produce tras el ofrecimiento de Gabriel Rufián, de ERC, para articular a las izquierdas de cara a las próximas elecciones generales. Además, la asamblea aprobó cinco resoluciones orientadas a redefinir objetivos y estrategia. Una de ellas apuesta por reforzar las alianzas con el conjunto de actores progresistas, basadas en la cooperación, el reconocimiento mutuo y el respeto a la autonomía de cada organización. También se ha dado luz verde al impulso del espacio ecosocialista 'Apostamos', junto con Partido Verde-Equo, y la creación de un Espacio Joven autónomo con personalidad jurídica propia, estatutos y censos independientes. Otra resolución crea el Consejo Territorial, un órgano permanente de coordinación y representación diseñado para afianzar la implantación de Movimiento Sumar en las comunidades autónomas y mejorar su presencia territorial.

Las nuevas dirigentes asumen el control en un contexto delicado, con la crisis interna aún latente y un perfil público debilitado frente a otras fuerzas de la coalición Sumar, como Izquierda Unida. En un verano marcado por la desorientación progresista, Movimiento Sumar trata de redefinir su espacio y marcar distancias con sus socios de Gobierno. Más allá de la arquitectura interna del partido, la plataforma —en la que también se integran Más Madrid y los comunes— tiene pendiente el cambio de denominación y la designación de su candidato o candidata a las elecciones generales previstas en 2027, tras la confirmación de Yolanda Díaz en febrero de que no repetirá en las listas. El reloj corre y la presión de sus aliados amenaza con asfixiar los tiempos de la nueva dirección. Izquierda Unida, bajo el mando de Antonio Maíllo, ha pisado el acelerador exigiendo que la coalición cierre el debate y elija a un candidato definitivo este próximo mes de septiembre.

Es un rompecabezas de difícil solución. Con figuras de peso como Pablo Bustinduy o Ada Colau descartadas públicamente para liderar el tique electoral, perfiles externos como el líder de CCOO, Unai Sordo, continúan flotando en unas quinielas que la nueva bicefalia de Sumar tendrá que empezar a gestionar desde este mismo lunes. La asamblea extraordinaria de este sábado ha servido para cerrar una etapa de incertidumbre orgánica, pero abre otra llena de desafíos políticos y estratégicos para una formación que busca recuperar la iniciativa en el espacio de la izquierda española.

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